El coste del seguro agrario se dispara, pero la incertidumbre meteorológica ‘obliga’ a pagarlo

El campo burgalés ha sufrido en los últimos dos años los efectos de la sequía y de las fuertes tormentas. La cosecha de este 2023 se ha convertido en una de las peores que se recuerdan de la historia y las indemnizaciones por siniestro se han multiplicado, por lo que de cara a esta nueva campaña ya se ha comprobado un aumento notable del coste de los seguros agrarios. En cada comarca ha variado el porcentaje de incremento, pero parece que a los agricultores no les va a quedar más remedio que pagarlo a la vista de lo ocurrido en los últimos tiempos y que la incertidumbre meteorológica continúa.

Desde Asaja explican a este periódico que las mayores subidas en cuanto a tierras de cereal se han producido en la zona de Arlanza, con una media del 63%. En Merindades, Bureba y Ribera se ha incrementado en un 46%. Mientras, Pisuerga y Páramos han recibido un ‘castigo’ menor en comparación al resto con un aumento del 20% y el 16%, respectivamente. La inmensa mayoría de los agricultores ya lo han realizado, ya que el 15 de noviembre se acababa el plazo para beneficiarse del 5% de ahorro.

«En Burgos no va a bajar la cantidad de agricultores que hacen el seguro y no hemos notado que se deje de hacer», asegura Esteban Martínez, presidente provincial de Asaja, que argumenta que esta última campaña «Agroseguro ha cumplido y ha pagado». De la misma forma, entiende que se trata de una «herramienta necesaria» a pesar de esta subida del coste. «Llevamos dos años donde parece que de Agroseguro sale más dinero de lo que entra y dicen que es insostenible, para lo que han tenido que buscar esta fórmula con el fin de que siga existiendo como lo conocemos», desarrolla. Además, menciona que los porcentajes de cada zona atienden al «riesgo» que piensan que existe en cada una de ellas.

Más allá de la subida de las primas, Martínez también lamenta que se ha bajado el coste de la indemnización. Es decir, en caso de siniestro también recibirán una cuantía menor. «Perjudicados nos sentimos todos por ambas cuestiones», defiende. Pese a ello, un agricultor «no puede pensar en no gastarse 30 euros por hectárea cuando te has gastado 800 entre abonos, fitosanitarios, gasóleo…». Tras lo ocurrido este año, parece que muy pocos se la jugarán y por ello la mayoría ya lo ha enviado.

El enfado en el sector es mayúsculo, según expone Susana Pardo, presidenta de la UCCL. «Como Agroseguro ha bajado su fondo de reserva pues nos han subido el precio, pero en los años buenos, que han sido muchos y han recibido beneficios, tampoco se nos ha abaratado el seguro», manifiesta. Lamenta que los jóvenes también salgan mucho más perjudicados y en sequía se queda una cifra tan baja que no llegan a cobrar.

Desde Agroseguro mencionan que en la última campaña se aseguraron casi 420.000 hectáreas en Burgos y cerca del 90% sufrieron siniestro. Se han abonado 56 millones de euros en indemnizaciones.

El que tiene más o menos claro lo que va a poner en el campo apuesta por aprovechar el 5% de descuento por realizarlo antes de mediados de noviembre, con posibilidad de una ampliación pagando la parte correspondiente. «Todos los costes se han disparado y este es otro problema más, se trata de una subida desmesurada», protesta Gabriel Delgado, de UPA, que teme que muchas explotaciones no puedan asumir otro año nefasto.

Otros cultivos. Además del cereal, otros cultivos también han experimentado una gran subida a la hora de hacer los seguros. El girasol, que cada vez se está poniendo más al no requerir abono, ha sufrido el mayor incremento. En Bureba llega al 89% y en Arlanza al 83%, mientras le sigue Arlanzón con un 67%. Los menos perjudicados, como ocurre en el cereal, son Pisuerga (29%) y Páramos (21%). En Ribera se queda en un 27%. En colza donde más sube es en Bureba, Ribera y Arlanza, superando el 50%.



Fuente original: www.diariodeburgos.es