Máxima devoción por la Virgen de la Viñas en Aranda

El día grande de las fiestas patronales de Aranda de Duero amaneció radiante. Mucho antes de que comenzara la misa solemne en honor a la Virgen de las Viñas, la ermita ya registraba un lleno total. Decenas de fieles respondieron una vez más a la llamada y acudieron a acompañar a su patrona en la cuidada procesión que se celebra por la alameda de su ermita. No importó el calor sofocante que se vivió en algunos momentos. Abanico en mano e, incluso con paraguas, un sinfín de vecinos, peñas, cofradías, la reina y las damas, junto con representantes políticos tanto locales como provinciales y nacionales, celebraron el Día de la Función tal como marca la tradición.    

Por primera vez, la misa estuvo presidida por el abad del Monasterio de Santo Domingo de Silos, dom Lorenzo Maté. Fue una ceremonia «especial» para él por la devoción, dijo, que sienten los arandinos hacia su patrona. Especial también porque salió del monasterio cuando los domingos es habitual que permanezca allí. «Si vamos a otra misa es después de la nuestra», apuntó, para acto seguido remarcar que «celebrar y honrar a la Virgen siempre es un motivo especial y agradable». Aunque ya le habían encargado esta misión hace unos años, diversos compromisos lo habían impedido. Hasta ayer. «Todo llega», indicó satisfecho. 

Después, durante su homilía, dom Lorenzo Maté puso el énfasis en quienes han pasado por situaciones difíciles, ya sea por problemas de salud, la pérdida de un ser querido o del trabajo y envió un mensaje de esperanza. Porque, a pesar de todo, «de los trabajos, de las apariencias y los fracasos, el bien está llamado a prevalecer sobre el mal», aseguró (…).

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Fuente original: www.diariodeburgos.es