Piérnigas. Lugar de privilegio arropado bajo el manto de un monasterio

El origen de Piérnigas, cuyo nombre se considera que puede derivar de ‘piorno’, como se denomina un arbusto, tiene una fecha marcada, el 26 de agosto de 1066, y un testigo de excepción, el Cid Campeador. Un origen en el que también fueron parte importante el rey Sancho II y el abad del Monasterio de San Salvador de Oña, que decidió que el lugar donde hoy se levanta esta población de la comarca de la Bureba era un sitio adecuado para el asentamiento de población.

La elección del lugar estaba en gran parte motivada por su ubicación estratégica a medio camino entre el Monasterio de San Salvador de Oña y el santuario de Santa Casilda.

La localidad vivió bajo el manto del abadengo hasta el siglo XIX, lo que le reportó muchas ventajas. Formó parte de lo que se denominó la cuadrilla de Rojas, formada por siete villas que daban vida a la merindad de la Bureba. En la actualidad, hay censados 42 habitantes. Entre los lugares de interés que ofrece Piérnigas está la iglesia de San Cosme y San Damián, dedicada a los patronos de la localidad, que también permite la posibilidad de apreciar algunos buenos ejemplos de arquitectura popular de la zona.

En este recorrido por la localidad burebana hay que detenerse en uno de los monumentos de referencia de Piérnigas, y del románico de la comarca de la Bureba, la ermita de San Martín. Uno de los elementos que llama la atención cuando el visitante se acerca a este bello monumento es el tejado, elaborado con lastras de piedra. La ermita se levantó entre los siglos XII y XIII. También llama la atención, cuando se está a sus pies, la imponente planta de la ermita.

Imagen de la localidad.AYUNTAMIENTO DE PIÉRNIGAS

Se trata de un templo de una sola planta, rectangular, con muros de sillería. Cuenta con una bóveda de medio cañón apuntado con arcos perpianos que recorren la nave, así como el tramo recto del presbiterio. La capilla absidal es semicircular y está cubierta con una bóveda de horno.Sobre la cubierta, resalta una espadaña de dos cuerpos con dobles troneras. No se conserva el remate superior. La portada, sin adornos ni motivos, destaca por su sencillez y sobriedad. Una sencillez y sobriedad que se mantiene cuando se accede al interior.

La ubicación de Piérnigas es fundamental por lo ya mencionado antes sobre su ubicación en la ruta que conducía desde el Monasterio de San Salvador de Oña hasta el santuario de Santa Casilda. Un recorrido que merece la pena completar desde esta localidad del corazón de la Bureba para llegar hasta uno de los lugares más atractivos y singulares de la comarca.

Se puede llegar en coche, pero es muy recomendable el trayecto a pie, de unos 7 kilómetros de longitud. Una ruta senderista conecta Piérnigas con Santa Casilda. Un camino que comienza en la ermita de San Martín y que sigue junto a la iglesia de San Cosme y San Damián, para pasar después por el tercer templo de Piérnigas, la ermita de la Vera-Cruz. A continuación, cuando se deja la localidad, se llega una zona boscosa, el robledal de Piérnigas, que asciende suavemente, entre el pico San Torcaz y el alto de Rebutilla. En San Torcaz hay un mirador en el que se puede disfrutar de una extraordinaria vista del entorno.

El recorrido lleva hasta el santuario de Santa Casilda, ubicado en el término municipal de Salinillas de Bureba. Antes de llegar, a sus pies, están el pozo blanco y el pozo negro. Levantada sobre un risco, destaca la capilla renacentista de tres naves. Cuenta la leyenda del santuario que en año 1040, el rey de Toledo Abul Asan Yahya al-Mamún, tuvo una hija llamada Casilda. Fue sorprendida por su padre ofreciendo alimentos a los cautivos cristianos, pero milagrosamente la comida que escondía en sus vestidos se convirtieron en pétalos de rosa.

Fuente original: www.elcorreodeburgos.com