La Semana Santa es la época en la que más personas salen a hacer turismo en el menor tiempo disponible. Es el arranque de la temporada media y alta en los negocios de hospedaje. Las escapadas en estos cuatro días centrales de la Semana de Pasión son una excusa perfecta para reuniones familiares y de amigos y realizar escapadas en zonas poco masificadas. Este año las casas rurales de los pequeños pueblos de Burgos no han podido alcanzar el lleno como sí pasó hace un año.
Las reservas están al 90% de la oferta de plazas registrada en la provincia. «Es una lástima no haber podido llenar como sí se ha hecho otros años», valora el portavoz de Turalbur, Domingo Hernando. La asociación de casas rurales de la provincia tiene claras las razones de la imposibilidad de colgar el cartel de completo. «Por un lado la oferta ilegal que no se ataja y, por otro, queda claro que la provincia ya ha alcanzado su techo en cuanto a la oferta de casas rurales», sostiene Hernando.
Los datos de reserva son similares a los de los hoteles urbanos aunque en el caso del turismo rural la dependencia de las condiciones climáticas no les afecta tanto. «En principio el clima no influye tanto, igual en hoteles rurales alguna cancelación se produce pero en nuestro caso son grupos de personas que logran reunirse en unos días concretos y el tiempo no les limita una vez que logran juntarse para venir», señala.
Por otro lado, la ausencia de plataformas intermediarias y el contacto directo entre hospedador y hospedado permite mayor fidelidad. «Al tener un contacto directo es más difícil una cancelación de última hora porque hay plataformas que no penalizan la anulación de un día para otro», aclaran desde Turalbur.
La mayor parte de las reservas se ha planteado para los días centrales, Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo, aunque el Lunes de Pascua, al ser festivo en comunidades limítrofes, tiene tirón con visitantes de Rioja, País Vasco o Navarra.
Estas fechas suponen un impulso para el turismo, de hecho marca el inicio de la temporada, y se registra un casi lleno en todos los territorios de la provincia de Burgos. «Es cierto que las zonas con más tirón se llenan antes, pero estas vacaciones benefician a todos porque «es el momento en el que más gente hace turismo en un corto plazo de tiempo, que son cuatro días prácticamente, y la ocupación es muy alta en todas partes». Aún así, los lugares más emblemáticos de la provincia se «llenan antes, pero beneficia a todos».
También está muy diversificada la tipología de establecimientos de turismo rural que buscan los turistas. «En Navidades se buscan más aquellos establecimientos de gran capacidad para juntar a familias completas, en verano tienen más tirón las pequeñas pero en Semana Santa la ocupación es alta en todas», argumenta Domingo Hernández.
En cuanto a las tarifas son similares al resto de oferta de turismo rural de Castilla y León y todas adolecen de un mayor gasto energético frente a otras zonas del país con lo que el margen de precios y rentabilidad es muy difícil de mover. «En el sur por ejemplo dudo que tengan el gasto energético de calefacción, aquí tenemos previstos cero grados o por debajo con lo que el gasto energético en calefacción es mucho más elevado», concluye.
La tardía Semana Santa es un buen preludio para una campaña que «pinta bien» para Mayo con un puente y fines de semana que registran ya un buen nivel de reservas. Para los meses de verano de junio y julio también hay «perspectivas muy satisfactorias». En verano la afluencia es más sostenida y prolongada en los negocios rurales teniendo la temporada alta desde la segunda quincena de julio hasta la primera semana de septiembre.
El hecho de que la campaña haya empezado tan tarde ha dejado un primer trimestre más largo de lo normal en el turismo. Aún así, salvo enero que es especialmente flojo, marzo «ha estado animado» y abril «ha estado bien». De esta manera, desde Turalbur estiman que la ocupación de los establecimientos turísticos de los pueblos de Burgos han alcanzado una ocupación media del 30%, similar a la del año pasado.
Un factor que ya se nota en las reservas, desde hace tiempo, es la final mundial del World Dance Cup. «La final mundial de danza se nota en la ocupación de las casas rurales más cercanas a la ciudad, hay reservas y llenos en las que están a 30 kilómetros de la capital hasta las que están a 50 kilómetros con grupos de todo tipo de tamaños», remarca el portavoz de Turalbur. Una situación que también se deja sentir con la organización de espectáculos como el Sonorama.
Fuente original: www.elcorreodeburgos.com