El cine aguarda a la huelga más larga de España, protagonizada hace 45 años por mineros de Burgos

Corría abril de 1980 y España apenas rozaba un lustro de democracia cuando Cerezo de Río Tirón, pueblo de una provincia relativamente poco conflictiva a nivel sindical, se coló en los periódicos por protagonizar la huelga más larga de la historia del movimiento obrero patrio. Los trabajadores de la mina Crimidesa reclamaban condiciones laborales acordes con los nuevos tiempos, adecuación de las instalaciones, mantener sus puestos, revisiones salariales e igualación de jornada. Ante la negativa de la empresa, se amotinaron para detener la producción de sulfato durante 290 días y noches y realizaron una marcha a pie hasta Madrid, donde el líder de Comisiones Obreras Marcelino Camacho los bautizaría como «el Fuenteovejuna de la democracia».

45 años después el hito ha sido rescatado por el periodista burgalés Manuel González en el libro La huelga más larga, que fue presentado ayer en el abarrotado Salón de Actos del Ayuntamiento de Cerezo. «Lo siguiente a ver si es la película», expresaba el alcalde Raúl Sobrino. El autor, que ha forjado su carrera en El País, admitía haber cometido «un doble delito, porque estaba en Burgos trabajando pero no me enteré de nada». Sus fuentes documentales han incluido recortes de prensa y la extensa documentación preservada por los trabajadores, que guardaron desde actas de reuniones hasta recibos de los billetes de metro y comidas.

Pero la verdadera mina de información salió de los protagonistas de la historia, los ‘héroes del sulfato’, que aclararon manchas negras como las noches de cárcel de Agustín Palacio, miembro del comité de empresa que recorrió el país en busca de un convenio digno y fue detenido al realizar un piquete informativo. «Se me pasó el tiempo volando», aseguraba. Entre los testigos también estaba Álvaro Fajardo, que recordaba la intransigencia de la empresa y la represión de las fuerzas del orden. «Éramos como David contra Goliat», relataba. Destacaba la escalada del conflicto en dos fechas: el 17 de junio, cuando se anunció el despido de toda la plantilla y el 28 de octubre, con el intento de Crimidesa de sacar el sulfato producido durante la huelga mientras la mayoría de trabajadores vendimiaban para recaudar fondos. Las mujeres animaron a los indecisos y se encerraron en la fábrica reteniendo a algunos directivos. 

Foto de familia de los asistentes.Foto de familia de los asistentes. – Foto: Iván López

El suceso fue presentado por la prensa como un acto delictivo y cinco mineros fueron procesados. Francisco Ubierna, entonces secretario de CCOO de Burgos y asesor de los huelguistas, recordaba aquella «fila de viudas en el ayuntamiento» y su canción protesta que provocó lágrimas en la concentración de la Plaza Mayor de Burgos.

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Fuente original: www.diariodeburgos.es