Mayoría absoluta de mujeres en el turno de tarde de un aserradero ‘repoblador’ de Burgos

Es una de las más jóvenes de la plantilla. Con destreza y la sonrisa puesta, Eva Izquierdo maneja una carretilla con la que recoge los lotes de tablas de dentro del aserradero y los va apilando por tamaño y clientes en la explanada de fuera. Vive en Mamolar, el pueblo de su madre, a escasos 10 kilómetros de Doña Santos, donde trabaja en Hijos de Tomás Martín desde hace un año. Se escapó de Madrid un poco antes porque le gustaba «el campo, la naturaleza y la tranquilidad», y en la empresa maderera ha hallado un trabajo cerca de casa. «Tuve otros antes, pero aquí es donde encontré las mejores condiciones y con los fines de semana libres», relata la joven, que antes hizo un curso de carretilla.

El trasiego es continuo en la planta. Son las 17 horas y hace tres que ha arrancado el turno de tarde, donde ellas mandan en el aserradero. Las mujeres son mayoría -casi absoluta- entre las máquinas que pelan los troncos, los cortan o clasifican las tablas resultantes en medio de un intenso y agradable olor madera. Y no es fruto de la casualidad, sino de la responsabilidad y el compromiso de la empresa por tratar de asentar población en el medio rural en clave femenina y posibilitar el acceso de ellas al mercado laboral. «Es fácil hablar de igualdad, lo difícil es llevarlo a cabo, hacerlo efectivo, y nosotros nos sentimos orgullosos de aplicarlo», cuenta Ricardo Martín, dueño de la empresa junto a su hermano Adolfo y su primo Tomás, cuarta y tercera generación al frente de ella.

En junio del 2021 apostaron por crear «un turno de chicas por la tarde». Empezaron con un horario de cinco horas diarias, pero comenzó a haber más trabajo, el resultado era bueno y decidieron ampliarlo a 8. Y así, con un turno completo de tarde liderado por ellas llevan ya unos meses, desde septiembre del año pasado. De los 122 empleados directos (a los que hay que sumar más de 450 indirectos) que tiene la compañía actualmente, 25 son mujeres, entre el aserradero, la oficina y el equipo de limpieza, lo que le lleva a superar el 20% de empleo femenino en un sector tradicionalmente masculino.

El principio de igualdad marca esta línea de contratación de mujeres, pero también el de dar respuesta a una necesidad imperiosa en el mundo rural: fijar pobladores. «Nos dimos cuenta de que cuando una pareja venía a vivir a una localidad, nacionales o extranjeros, ellos encontraban trabajo con facilidad, pero ellas no. Pensamos que si dábamos empleo a las mujeres les facilitaríamos la posibilidad de continuar viviendo en los pueblos y todo suma para que crezca la población rural», afirma Ricardo Martín, que confiesa que «no ha sido complicado» encontrar mano de obra para cubrir ese horario de tarde y que se están empezando a plantear incorporarlas también a la planta de producción de pellets Burpellet, aunque en esta caso se trabaja a tres turnos y durante todos los días.

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Fuente original: www.diariodeburgos.es