El alborozo se escuchaba y se sentía a través del teléfono. El Monasterio de La Vid explotó de alegría ayer por la tarde tras conocer al nuevo Papa. Poco antes de las ocho, el prior de esta comunidad de agustinos, Agustín Alcalde, apenas se hacía escuchar entre el jaleo que se presumía en el convento ribereño.
Todavía tenían que pellizcarles para creerse que Robert Francis Prevost, exgeneral de la Orden de San Agustín, acababa de convertirse en pontífice, la misma persona con la que habían compartido tantos momentos entre esos muros. «¡Cómo no lo vamos a conocer! ¡Lo conocemos todos personalmente!», exclamaba entusiasta.
Y es que, por lo menos, porque a bote pronto no recordaba el número exacto, cinco o seis veces ha pasado León XIV por la localidad burgalesa. Lo hizo como superior de la congregación, ya que los capítulos de la provincia de España se celebraban allí.
¿Se puede decir que ha pisado tierra burgalesa? «¡Hombre que sí, la ha pisado, mucho!», respondía con una risa el prior, que, sin tiempo aún para procesar el nombramiento, no llegaba a recordar cuándo se produjo esa última visita, pero sí que tuvo que ser antes de que le llamaran de Roma.
«Todos le conocemos y hemos convivido con él. Cuando venía, comía con nosotros, nos reuníamos, teníamos todas las actividades comunes. Incluso alguna vez ha estado toda una semana, cuando se celebraban los capítulos de la provincia de España, donde venía como general de la Orden, representando a todos los agustinos del mundo», se explayaba Alcalde emocionado y apresurado porque la comunidad, compuesta actualmente por ocho hermanos, se disponía «a dar gracias a Dios» en la capilla del cenobio.
(Más información sobre la elección Robert Prevost como nuevo Papa y su vinculación con Burgos, en la edición impresa de este viernes de Diario de Burgos o aquí)
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