Los cambios previstos en la escenificación de la nueva edición del Cronicón de Oña (del 13 al 17 de agosto) implican un incremento del número de actores en prácticamente todas las escenas, en las que los más jóvenes ganarán protagonismo. La Asociación Cultural plantea que la cantera infantil tenga presencia a lo largo de «toda la representación» con idea de que con los años, los ahora niños representen a los personajes adultos y garanticen la continuidad del espectáculo. Las puertas permanecen abiertas a cualquier aspirante a intérprete -con o sin experiencia previa- y para participar tan solo se lo deben comunicar a los miembros de la junta directiva.
Las escenas volverán a narrar los momentos más destacados de la historia de la villa y la fundación del Monasterio San Salvador -en el 1011 por el conde Sancho García- y ofrecerá un ambiente diferente al año anterior. El elenco de actores de menor edad «será visible tanto en el patio de San Íñigo, el marco principal en el que se desarrollará la obra, como en la imponente escalinata de la iglesia, elegida de nuevo para celebrar la escena previa, conocida como de calle. Por primera vez, El Cronicón interpretará el momento en el que Alfonso V fue proclamado rey de León en el año 999 cuando todavía era un niño. «Los más pequeños contarán una bonita historia al público y por ello necesitamos muchos actores, protagonistas, secundarios y extras», comenta Berta Tricio, presidenta de la agrupación y ayudante de dirección.
Los ropajes que portarán los jovencitos que representarán a estos personajes supondrán una gran inversión de horas de trabajo al requerir patrones complicados de diseñar y manipular diferentes tejidos. Las ‘modistas del condado de Castilla, un grupo de mujeres de la villa que se reúne cada año desde 1987 para dar forma y reparar los más de 200 trajes que visten los actores, retomarán el trabajo en el taller en los próximos días. Actualmente y hasta el mes de agosto, la sala Fundación Milenario del Monasterio acoge una exposición en la que los usuarios podrán ‘empaparse’ de la historia de la villa condal y hacer un recorrido a través de paneles informativos y contemplar el vestuario que lucen los actores.
La edición XXXVII requerirá ampliar el vestuario y los complementos, como coronas y otras joyas, capas, velos y pieles que contribuyen a que el proyecto cultural declarado Fiesta de Interés Turístico Regional gane realismo con el paso del tiempo. El equipo de sonido e iluminación logrará crear una vez más un entorno más dinámico y acentuar los efectos dramáticos gracias a la incorporación de nuevas escenografías en la fachada del patio de San Íñigo. La atmósfera que se pretende recrear con diferentes tonalidades y el reflejo de luces que imitarán a la antigua abadía darán la bienvenida a los espectadores. Los cambios pensados, perceptibles para cualquiera que repita asistencia, se apreciarán, sobre todo, en la decoración y en el entramado de los seis accesos por los que aparecerán y desaparecerán los protagonistas.
Fuente original: www.diariodeburgos.es