Director de Sonorama: «Mi primer negocio lo empecé con tres años, cantando las canciones de misa»

Ante una audiencia de 150 escolares, todos ellos alumnos de centros de la comarca ribereña que participan este curso en el programa Planea Emprendedores de Fundación Caja de Burgos, Javier Ajenjo compartió muchas reflexiones personales en una jornada de animación al emprendimiento. Con su particular oratoria, el fundador de Sonorama Ribera, entre otras aventuras empresariales y culturales, se puso al nivel de los oyentes, sin ni siquiera subirse a un escenario que habría puesto una barrera entre él y el joven público, y les relató cómo se plantó en él la semilla de empresario a la tierna edad de 3 años. 

«Mi abuelo, que me cuidaba mientras mis padres trabajaban, descubrió que la única forma de que estuviera callado era meterme en misa, así que me llevaba por la mañana y por la tarde», avanzó en su relato. De tanto ir a la iglesia, acabó aprendiéndose todos los cantos litúrgicos. «Y un día, cruzando el puente, yo iba cantando una de esas canciones de misa y una señora se paró y dijo «mira qué majo, toma una peseta»; ese fue el primer dinero que gané», relató Ajenjo, que obligaba a su abuelo a ir «puente arriba, puente abajo» para «sacarles esa peseta a las señoras». Tanto es así que su abuelo le abrió una cartilla de ahorros para ingresar lo que iba ganando.

Más allá de la anécdota, el director de Sonorama animó a los presentes a soñar, uno de los verbos que más conjuga, y a rodearse de «un equipo en el que confiar» para sacar adelante cualquier proyecto. «Cada día que pasa tenemos que intentar que sirva para algo, aunque tengamos miedo o estemos tristes», animó Ajenjo a los alumnos para que aprovechen todas las experiencias de la vida «buenas y malas, mejores o peores, todas tienen su enseñanza», poniendo como ejemplo el fiasco de aquella tienda de discos que fue el germen del festival que ha puesto Aranda en el mapa.

Fuente original: www.diariodeburgos.es