La rara granizada de Fuentenebro afectó a 300 hectáreas de viñedo y cereal

La granizada que arrasó con gran parte de los campos de cultivo de Fuentenebro alcanzó un total de 300 hectáreas, a las que dañó a diferentes niveles. Según los datos aportados por Agroseguro, la peor parte de la tormenta se la ha llevado el cereal, sobre todo la cebada, con un total de 154 ha afectadas, algo por encima del viñedo, que  ha sufrido pérdidas en 145.

Se trata de un fenómeno poco habitual en esta época del año, ya que lo más común en la zona a estas alturas suele estar relacionado con episodios de heladas, no de granizo tan temprano. José Ignacio García Barasoain, director territorial de Agroseguro para Castilla y León, apunta a que estos fenómenos atmosféricos se podrán volver más habituales en los próximos años debido a los efectos del cambio climático. «Estamos viendo que los pedriscos se están adelantando en el tiempo y cada vez son más frecuentes», apunta el responsable. 

Tras las primeras inspecciones sobre el terreno, García aclara que se ha observado un deterioro desigual en las viñas, «algunas tienen daños mínimos, mientras que otras superan el 50%». En este caso la recuperación de las cepas se convierte en algo bastante complicado. Los racimos que las vides han perdido no van a volver, aunque a estas alturas del año, todavía pueden darse nuevas brotaciones que permitan contar con algo de cosecha.

En el caso del cereal, el primer examen no ha aportado mejores datos. «La próxima semana los peritos podrán hacer una evaluación de las 100 hectáreas de cebada que se han dañado. Verá si han tirado granos que estarían ahora incipientes en las espigas o si incluso, ha tronchado alguna de ellas», manifiesta el director territorial de Agroseguro.

Para evaluar las pérdidas en viñedo, el proceso de valoración se divide en dos fases. Durante los próximos días se realizará una inspección inmediata, donde se estimará el límite máximo de pérdidas, y otra definitiva, cercana a la vendimia, donde se constatará la producción real y se calculará la indemnización. En el caso del cereal, el procedimiento resulta similar, aunque en muchos casos la valoración se deja para el momento de la recolección.

El técnico señala que los daños por pedrisco en etapas tempranas aún deja margen para cierta recuperación en la viña, pero si el daño ocurre con la cosecha más avanzada, las pérdidas supondrían un mayor perjuicio, tanto en cantidad como en calidad. Además, la uva afectada presentaría un mayor riesgo de enfermedades debido a las heridas causadas por el granizo.

«Cuanto más avanza el cultivo el daño por pedrisco es más problemático. Si esto nos cae en julio o agosto, el perjuicio se centraría más en la calidad que en la cantidad, lo que supondría un menor precio a la hora de vender la uva», añade García con respecto a la posibilidad de nuevas tormentas.

Daños en el pueblo. José Ignacio García hace hincapié en que los peores daños se han producido en los cultivos cercanos al núcleo urbano del pueblo. La tormenta se cebó durante una hora con una zona en concreto de la localidad y afectó directamente a una de los barrios de bodegas tradicionales, más allá del campo.

El Ayuntamiento de la localidad ya ha comenzado los trabajos para asegurar la parte del pueblo más afectada y ha rellenado los agujeros que se generaron en el suelo, además de apuntalar el merendero que sufrió un derrumbe a causa de la tromba de agua, que dejó alrededor de 60 litros por metro cuadrado durante la tormenta. 

Fuente original: www.diariodeburgos.es