El campo se enfrenta a un contrasentido de verano, aún incierto porque las altas temperaturas que se avecinan estos días igual merman las buenas previsiones de cosecha. «Podría ser un año decente en producción, pero horrible en la rentabilidad», aventura Susana Pardo, con el trigo y la cebada a precios de hace 30 años, mientras suben los costes de producción. La UCCL Burgos reclama que el Ministerio actúe para contrarrestar esta coyuntura y no solo intervenga los precios sino que también ponga freno a las importaciones de cereal, como han hecho ya Hungría o Polonia. «¿Somos los agricultores los que vamos a pagar la guerra de Ucrania?», se pregunta su presidenta, Susana Pardo, que acompaña esa pregunta de un dato rotundo: desde que se inició el conflicto, las toneladas de trigo que se traen del país castigado por Rusia han pasado de 2,5 a 10,5 millones.
Considera necesario ayudar a los ucranianos, pero «no a costa de la producción del sector primario de nuestro país», que aseguran recibe el 41% de todo el cereal que importa la Unión Europea de allí. «Es cierto que España necesita importar, pero no a costa de los precios y la rentabilidad de los cerealistas de aquí», reconoce.
Los agricultores ven cómo producción se abarata «a bastante velocidad, pero no los insumos», como los fertilizantes, abonos y herbicidas, en un año en que han tenido que recurrir más a estos últimos por la abundancia de lluvias. Sin embargo, «vamos a comprar pan y no baja y el pienso para los animales tampoco», reseña Pardo. Pone otro ejemplo con la alfalfa. «Entre el coste del gasoil y el de segar, ya te lo has comido», subraya.
Miembros de UCCL Burgos se han manifestado este jueves en la lonja cerealista de Segovia, el 4 de junio acudirán a Valladolid a una concentración frente a la Delegación del Gobierno y el 19 de junio enMadrid frente a la sede de la Comisión Europea, para reclamar que España «dé prioridad a lo de aquí», active «mecanismos de intervención» de unos precios que definió como «ruinosos» en el caso de que no cubran los costes y que se recurra a la «salvaguarda de las cláusulas espejo», para que todo el cereal de terceros país que entre «lo haga en las mismas condiciones que las que se nos exigen a nosotros», añade.
De otra manera, el futuro en el campo quedará comprometido por falta de relevo. «Todo el mundo quiere rentabilidad en su trabajo. ¿Cómo se van a quedar los jóvenes en las explotaciones si no la hay?», se preguntó la presidenta de la Unión de Campesinos de Burgos.
Fuente original: www.diariodeburgos.es