Tras una nueva jornada abrasadora en la comarca, desde las seis de la tarde se empezó a oscurecer el cielo en la Ribera del Duero. Mucho. Unos minutos después se generó una tormenta que descargó con distinta virulencia en función de los términos municipales. La peor parte se registró en las localidades de Santa María del Mercadillo y Tubilla del Lago, en el noreste de Aranda, así como en Baños de Valdearados y Caleruega, al este. No obstante, la cortina de abundante lluvia barrió casi toda la comarca, incluyendo la capital, donde por momentos se desdibujaron los contornos de los edificios y se precisó la ayuda de los bomberos para eliminar balsas que se formaron en las vías de comunicación.
Otra dotación acudió a la llamada de Baños de Valdearados. Allí uno de los efectos más llamativos de la tromba de agua y hielo fue la caída de varios árboles a la entrada del pueblo, que los bomberos de Aranda retiraron con ayuda de algunos vecinos y vehículos agrarios. Sin embargo, las tierras de cultivo, tanto el viñedo como el cereal, fueron las que más daños sufrieron. «Un concejal que es agricultor me ha dicho que aquí ‘ya hemos vendimiado. El granizo se ha llevado todo lo que había», lamentó Miriam Esteban, su alcaldesa.
Santa María del Mercadillo se convirtió en uno de los pueblos más golpeados por la intensa tormenta. «Están los contenedores por ahí, bailando por la carretera. Hay árboles tirados… nunca jamás lo había visto algo así», aseveró José Andrés Cuesta, su alcalde. Las calles estaban totalmente anegadas y un palmo de granizo cubría la calzada. Fueron los propios vecinos los que se encargaron de moverlo con palas y escobones para favorecer su drenaje. Además, el fuerte temporal dejó sin suministro eléctrico al municipio durante varias horas.
Dos grandes árboles taponaron la entrada a Baños de Valdearados, donde las viñas quedaron muy dañadas por la granizada.
El patrón se repitió en varios pueblos de la zona como en Caleruega, donde Lidia Arribas, su regidora, aseguró que arrasó varios árboles en el entorno del casco urbano. «Tenemos un chopo caído en el cruce con la carretera de Silos», explicaba ayer por la tarde. De la misma forma que en Santa María del Mercadillo, los caleroganos salieron con sus máquinas para mover los troncos de las calles y permitir el paso de vehículos.
(Más información y fotografías, en la edición impresa de este miércoles de Diario de Burgos o aquí)
Fuente original: www.diariodeburgos.es