A mediados de la década de los años ochenta, los vecinos de Villorobe, Úzquiza y Herramel tuvieron que hacer las maletas de sus pueblos para que se construyera el embalse que daría servicio, entre otros, a Burgos capital y al alfoz. Casi cuarenta años después, Villasur de Herreros ha levantado un monumento en recuerdo de estas localidades… que no se puede inaugurar.
La razón principal reside en el pésimo acceso que tiene desde la carretera BU-820 que parte desde Ibeas y que rodea tanto este embalse como el de Arlanzón. Y es que el desnivel entre la calzada y el inicio del camino es notable, así como la pendiente del camino que conduce hasta el memorial.
Además, la entrada -y salida- se ubican en una recta a la altura del Alto del Matorro en la que los vehículos cogen una elevada velocidad. «Es una vía con muchas curvas y peligrosa. Nunca ha pasado nada, pero hay que tener mucho cuidado», explica Jaime Torres, alcalde de Villasur.
Con un piso de zahorra y rodeado de maleza a ambos lados, los vehículos lo tienen complicado para llegar. Peor situación se encuentra uno al llegar al monumento en sí: al seguir siendo el terreno sobre el que se asienta titularidad de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), esta no se preocupa por su mantenimiento. De este modo, los cardos, hierbas, hierbajos y todo tipo de maleza se ha adueñado tanto del exterior como del interior del recinto. La anterior corporación municipal, cuyo mandato expiró en mayo de 2023, ya solicitó formalmente al organismo estatal la cesión del suelo para poder asumir las tareas de conservación.
El recinto está lleno de maleza al no llegar el convenio para que Villasur asuma el cuidado
Sin embargo, ese esperado trámite todavía no se ha completado, por lo que la imagen del monumento deja muchísimo que desear. «Queremos una gestión mucho más directa para su limpieza», reconoce Torres, que confiesa el mal estado actual. Cuando logren hacerse con la cotitularidad del suelo, a través de la herramienta legal que considere la CHD, el alcalde adelanta que tratarán de llegar a algún acuerdo con la Junta de Castilla y León, propietaria de la carretera BU-802, para mejorar el acceso.
En estos momentos no hay señal alguna que avise de la presencia de este memorial durante el trayecto, y tan solo a través de Google Maps uno puede adivinar a qué altura se encuentra el recinto.
El monumento rinde homenaje a Villorobe, Úzquiza, Herramel, los tres pueblos que sucumbieron bajo las aguas del Arlanzón. Consta de un espacio cerrado al que se accede a través de unos marcos sin puerta. Además, se ha reconstruido la espadaña de la iglesia de Úzquiza, que se desmontó meses antes de la inundación. Del mismo modo, se ha erigido una especie de mirador a los pies de esta estructura de piedra para poder disfrutar de unas espectaculares vistas.
Una calle. El Ayuntamiento de Villasur de Herreros trasladó el año pasado a la alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, la idea de poder dedicar una calle a los municipios que permitieron la creación del embalse: Villorobe, Úzquiza, Herramel. «Dieron su vida por los vecinos de la capital», recuerda Torres.
Fuente original: www.diariodeburgos.es