El investigador Mariano Barbacid ha defendido este martes la necesidad de reforzar la política científica en España con una mayor financiación y una gestión especializada, al tiempo que alertó del difícil momento que atraviesa la investigación en el país. En el XIV Curso de Verano Prensa y Poder, el científico busaba acercar al público el complejo proceso que supone generar un fármaco, un ámbito sobre el que, a su juicio, «en España no hay tradición y no hay conocimiento de lo complejo que es generar un fármaco». Además, anunciaba que abordaría el debate sobre la financiación pública y privada de la ciencia, aunque desde una perspectiva alejada de la confrontación política.
El investigador ha sido especialmente crítico con la situación de la ciencia español, calificándolo de «muy mala», al considerar que los proyectos reciben cada vez menos recursos y que el sistema depende en exceso del esfuerzo individual de investigadores que buscan financiación por distintas vías. «Hay investigadores de nivel internacional, muy buenos, pero muy pocos para un país de 50 millones de habitantes», lamentaba. En este contexto, reclamaba que el futuro responsable del Ministerio de Ciencia sea «un gestor que conozca la ciencia» y que, además, tenga «vocación de gestionar la ciencia y la investigación en España». A su juicio, esa es una de las principales carencias del sistema actual. No obstante, insistía en que una buena gestión debe ir acompañada de más recursos. «En España hacen falta tres cosas: financiación, financiación y financiación», resumía, aunque matizaba que «la financiación sola no es suficiente» si no se administra de forma eficaz.
Sobre sus propias investigaciones, Barbacid explicaba que su equipo trabaja en dos líneas complementarias: la investigación básica para comprender cómo las mutaciones originan el cáncer, especialmente el de páncreas, y el desarrollo de potenciales tratamientos que puedan llegar a los pacientes. Precisamente este segundo ámbito es, según indicaba, el más complicado de desarrollar en España por la escasez de empresas biotecnológicas y por el elevado coste que supone convertir un descubrimiento científico en un posible medicamento.
Fuente original: www.diariodeburgos.es