Esperanza, Santiago y Cristina, tres hermanos de Toledo; Carmen, murciana y Raquel, de Cuenca, comparten tejavana para cobijarse del chaparrón y no perder la primera fila del concierto de La M.O.D.A. Al acabar obtienen doble recompensa, «el mejor concierto de todos» los de una banda que adoran por su directo y una foto con su vocalista, David Ruiz, que al igual que los otros 6 músicos baja del escenario a dar las gracias a sus seguidores. Para Santiago y Raquel era su primera vez. «Increíble», resumen exhaustos y acalorados. Si tienen que elegir se quedan con Mañana voy a Burgos. ¿Por qué, si no son de la tierra? «Por la alegría que transmite», sentencian. Ciertamente, el grupo rebosa felicidad en este Sonorama. David no para de sonreír, Alvar lanza corazones, Marina está radiante, Joselito se divierte, Caleb derrocha energía y Jorge y Nacho se contagian del resto, como las más de 30.000 personas que asisten al concierto de su vida. Al menos hasta hoy.
Julia y Daniel, dos hermanos arandinos, esperan sentados a que empiece, va con un poco de retraso por la tormenta, afortunadamente sin consecuencias graves. Ella completa un sudoku en su teléfono, él está ensimismado en sus pensamientos. A estos dos ingenieros aeroespaciales no les tienen que traducir la letra de Alsa pa Madrid. Lloran cuando la escuchan, porque saben lo que se siente cuando uno quiere pasar más tiempo en casa, con su gente, y debe marcharse. «Pero pase lo que pase/no estoy listo pa morir».
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Fuente original: www.diariodeburgos.es