Todo iba bien, maravillosamente bien, sobre el escenario del Trigo con La Maravillosa Orquesta del Alcohol. ‘Mañana voy a Burgos a pleno pulmón, la plaza volcada y disfrutando de un domingo soñado para cerrar un Sonorama genial, divertido y diverso y, como le gusta decir a Ajenjo, poner en común las apuestas por la banda que será cabeza de cartel en los festivales del próximo año. Todo iba bien, extraordinariamente bien, pero podía ser mejor. Y lo ha sido cuando ha aparecido un tipo tímido y elegante, un caballero, un Gigante. Gorra roja, pantalón blanco, guitarra al cuello y otra vez a lágrima viva.
Leiva y La M.O.D.A. han interpretado por primera vez en directo juntos el tema Subiendo como el Chava Jiménez, un homenaje al ciclista abulense, un héroe del sábado roto, que simboliza muchas cosas, blancas y negras, en el mundo de la bicicleta y fuera de él.
Y la magia ha comenzado, el alma se ha encogido, han empezado a sonar las guitarras de David y Leiva con una gran complicidad y los ochos músicos han acabado abrazados, saludando al público como las grandes compañías de teatro, en medio de un aplauso inmenso.
Leiva y Daviz Ruiz, guitarra en mano y cantando ‘Subiendo como el Chava Jiménez’. – Foto: Valdivielso
Después, el saxofonista Álvar ha cumplido un sueño y se ha arrojado al público para nadar sobre las aguas de la plaza. Aunque ha gritado para animar a todos sus compañeros a que le imitaran, solo el baterista Caleb se ha atrevido.
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