Encontrar una vivienda de segunda mano en Aranda de Duero se ha convertido en una tarea cada vez más complicada. La oferta disponible se mantiene muy limitada frente a una demanda cada vez más activa, que se acrecienta con la falta de inmuebles disponibles para su alquiler. Esta combinación provoca que los precios continúen en aumento. Actualmente, el valor medio de este tipo de pisos se encuentra en torno a los 1.500 euros por metro cuadrado.
Una situación que, además, puede quedar camuflada al consultar los principales portales inmobiliarios. La presencia de numerosos anuncios no significa necesariamente que haya más pisos disponibles, sino que una misma vivienda se publica varias veces a través de distintas agencias.
«Hay que diferenciar el número de inmuebles del número de publicaciones. Son cosas diferentes», explica Rubén Madrigal, de Hunter Properties, quien asegura que actualmente existe «una escasez enorme» de vivienda. De hecho, percibe que el número real de inmuebles disponibles ha disminuido, aunque aparentemente internet pueda ofrecer la imagen contraria. «Lo que sí que hay son las mismas viviendas, pero más publicaciones», señala.
La explicación se encuentra, en buena medida, en el comportamiento de aquellos pisos que salen al mercado con unas expectativas económicas demasiado elevadas. Algunos propietarios, ante la falta de oferta y el incremento de la demanda, optan por establecer precios por encima de los que realmente puede asumir el mercado.
Cuando el inmueble no encuentra comprador, se amplía entonces el número de inmobiliarias encargadas de comercializarlo con la intención de llegar a más potenciales interesados. El resultado supone que un único piso puede aparecer repetidamente en un mismo portal. «Hay viviendas que, como consecuencia de ponerlas por encima del precio de mercado, no se venden», explica Madrigal.
La escasez tiene también consecuencias directas sobre los precios. Ahora mismo, el valor medio de una vivienda de segunda mano en Aranda puede estar «sobre los 1.500 euros» por metro cuadrado. Apuntan que esta cifra debe tomarse como orientación, ya que el precio final depende de numerosos factores, especialmente del estado del inmueble, su ubicación o de si necesita una reforma.
También existe una diferencia importante entre los precios que aparecen publicados en internet y aquellos por los que finalmente se cierran las operaciones.
El sector advierte de que los valores que muestran los portales inmobiliarios no tienen por qué corresponderse con el precio definitivo de venta. De hecho, aseguran conocer inmuebles en los que ya se han producido rebajas de 20.000 euros respecto al precio inicialmente planteado y en los que todavía podría existir margen para nuevas reducciones.
El problema aparece cuando la ausencia de una necesidad inmediata de vender coincide con la percepción de que existe mucha demanda. Propietarios que hasta ahora no se planteaban desprenderse de sus viviendas comienzan a tantear el mercado atraídos por la evolución de los precios.
Frente a estos inmuebles sobrevalorados, los pisos que salen al mercado con un precio ajustado encuentran comprador con mucha mayor facilidad. «Si estás en precio de mercado, no hay pisos y hay demanda», explica Madrigal.
Cierre de negocios. Madrigal asegura que esta escasez de viviendas afecta directamente a las inmobiliarias que no pueden mantenerse ante la falta de oferta. «Muchos ya están cerrando y van a hacerlo más», sostiene.
Además, la llegada de vivienda industrializada tampoco supone, al menos ahora, una solución capaz de modificar sustancialmente esta situación. El sector considera que sus efectos todavía «tardarán en notarse» y recuerda que este modelo resulta más sencillo de desarrollar en grandes promociones.
Fuente original: www.diariodeburgos.es