Una tormenta perfecta ha provocado la muerte de cientos de truchas, barbos y otros peces, además de cangrejos, en el río Nela, al coincidir el chaparrón del jueves con la avería de dos de las tres bombas de la estación depuradora de Villarcayo, que está ubicada en Bocos, y la época con el menor caudal, debido a la sequía de los últimos meses. ElAyuntamiento confirma que se trata de un incidente puntual y que los daños en la fauna han quedado acotados a una zona muy concreta del cauce, nada que ver con lo ocurrido en ocasiones anteriores.
El concejal Manuel Villanueva recorrió ayer las riberas del río para ver la dimensión del problema y asegura que «aparentemente ha sido un daño limitado» en una zona en la que se ubica una pequeña presa abandonada y el Nela tiene algunos meandros que han impedido a los peces escapar hacia zonas con más agua. «Estamos en el peor momento para que esto pase», detalla, porque con la temperatura del agua tan elevada por el calor continuado de estas semanas y poco caudal, la cantidad de oxígeno de la que disponen las especies acuáticas ya de por sí va muy justa, por lo que cualquier alteración en el líquido elemento provoca daños irreparables.
En este caso el vertido se ha producido por un fallo técnico.Villanueva explica que el sistema de la EDAR dispone de tres bombas, una en funcionamiento habitualmente y las otras dos para aquellas ocasiones en las que se produce un incremento muy importante del caudal, como ocurre en los casos de tormenta. Se da la circunstancia de que una de esas bombas estaba en reparación desde hace 15 días porque había dado un fallo y el jueves, cuando entró la segunda, tampoco funcionó correctamente. De este modo, y hasta que el Servicio de Aguas del Ayuntamiento pudo solucionarlo, se produjo un vertido al río de aguas sin depurar. No obstante, el concejal confirma que ya está todo en orden de cara a posibles nuevas tormentas.
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