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Si arde la Demanda, Burgos se queda sin agua

Allí donde va, Antonio Martín Chicote aprovecha para subrayar lo que para los 5.000 vecinos de esta comarca no deja de ser una obviedad, que custodian un tesoro vital para el planeta. «Si se quema la Sierra de la Demanda, os quedáis sin agua en Burgos», afirma. No se trata de meter miedo a nadie, solo de reclamar la atención que merece un patrimonio olvidado por las administraciones y amenazado por el cambio climático, que por ejemplo provoca el fracaso parcial de muchas de las repoblaciones que se han acometido en los últimos años en el monte. «Hay que atender las masas forestales. El secreto del bosque es renovarlo», añade.

En opinión del presidente de la Cabaña Real de Carreteros «tendría que haber más de 100 personas todos los días trabajando para la conservación» de unos bosques que con más de 300.000 hectáreas entre Burgos, Soria y La Rioja atesoran «bastante más energía que cualquier central nuclear», y que este puente de El Pilar se reivindican en la celebración de la XXVII Exposición Forestal del Sistema Ibérico, que acoge Quintanar de la Sierra. Martín Chicote aboga, entre otras medidas, por «crear la figura del servicultor comunal, que es aquel vecino que hace compatible su trabajo en el monte con tener ganado», explica.

Este colectivo no se resigna a que los pinos de la Demanda queden relegados al sector del embalaje, «como quiere un lobby de empresarios», sino en las edificaciones más relevantes. «Nuestra madera debería ir a las obras públicas del Estado y de otras administraciones» y utilizarla en las restauraciones para reemplazar el material que salió de aquí hace siglos. «Solo con que respetaran el uso histórico de la madera, tendríamos un nicho importante» de negocio, opinó para recordar «nuestros montes conservan más de la mitad de existencias de árboles de la época de la Armada», cuando se realizaron 20 viajes con más de 1.000 carros cada uno hasta los astilleros de Guarnizo (Cantabria) para la construcción de barcos como el San Juan Nepomuceno, «el único que no pudo hundir Nelson», presume ufano Martín Chicote.

En la presentación de las actividades en la Diputación, el vicepresidente Ramiro Ibáñez agradeció a la Cabaña Real de Carreteros «el trabajo de unir tradición con futuro» con la recuperación del patrimonio, la investigación histórica en torno a la Armada y las propuestas de gestión de los montes de utilidad pública, «en torno a poner en valor todos estos recursos forestales, en torno a pensar en una fiscalidad diferente a la que hay, en torno a buscar nuevos yacimientos de empleo que estamos viendo que se están deslocalizando», subrayó el también alcalde de Canicosa, para calcular que ni un 15% de los serranos vive ahora de los montes, cuando en otras épocas llegaban al 90%.

Entre las posibilidades de futuro, Ramiro Ibáñez citó no solo la madera, sino también la caza, los aprovechamientos de piedra y las setas, «todos los frutos del bosque que están adquiriendo a través de la cocina un valor importante», para reconocer que apenas se han conseguido avances. A su juicio, habría que insistir en el tema de la fiscalidad, puesto que no hay «ninguna otra actividad económica» que exija esos porcentajes de impuestos. El vicepresidente de la Diputación de Burgos recordó que un serrano antes percibía el 100% de los aprovechamientos forestales y ahora en queda en torno a un 64%. «Todo lo demás se esfuma en pagos», recalcó.



Fuente original: www.diariodeburgos.es