El campo de Burgos aplaude poder quemar rastrojos por fin para acabar con los topillos
El campo burgalés celebra que por fin, tras años reclamándolo, se podrán quemar rastrojos de forma controlada como medida fitosanitaria excepcional ante el riesgo de plaga de topillos. En la provincia burgalesa los mayores problemas en este sentido se han producido en los últimos años en las zonas de Pisuerga, Bureba, Arlanza y Arlanzón, ya que los roedores han generado importantes daños en los cultivos y en 2024 llegó a haber unos cuantos contagios -que afectaron a 14 personas en Burgos- por la enfermedad de la tularemia.
El hecho de que tengan que realizarse las quemas en fincas a más de 400 metros de monte vuelve a plantear la duda -como en otras ocasiones, ya ocurrió durante la prohibición de la cosecha en días de mucho calor- de qué se considera exactamente monte. Este término se lleva tiempo pidiendo aclarar, ya que en Burgos hay muchos terrenos junto a varios árboles o zonas de chopos y eso genera dudas. Sin embargo, como aclaran desde Asaja, se debe realizar la solicitud por parte de los agricultores y si hay en alguna finca concreta que no se pueda hacer se informará correspondientemente desde la administración regional. Por sus oficinas ya se han pasado unos cuantos interesados en realizar dicha petición.
En la solicitud se deben indicar los datos de la explotación, la parcela, la fecha y horario y la persona responsable. Se presentará en el portal de la Junta con un mínimo de 48 horas de antelación y cualquier duda se puede consultar en las oficinas de las organizaciones agrarias. Juan Antonio Arlanzón, de la UCCL, manifiesta que «es una de las medidas que pedíamos cuando había la gran plaga de topillos, llega un poco tarde pero bien viene; las quemas controladas es la mejor forma de quitar todas estas plagas, los hongos, garrapatas, malas hierbas…». Según expone, hay miedo a que ocurra otra gran plaga de topillos -ya que se multiplican muy rápido y en un mes o dos pueden destrozar la producción- y por eso esta nueva medida se ve con buenos ojos. Además, menciona que se alza como una gran solución para no tener que echar tantos productos químicos en el campo, así que confía en que también se extienda a los próximos años puesto que «la situación con las plagas es insostenible».
Para algunos llega un poco tarde, pero confían en que se lleve a cabo durante más años
Gabriel Delgado, de UPA, asegura que «siempre que sacan algo así hay que aplaudir a la Junta y nos parece bien que nos echen un cable en este sentido, hay zonas más afectadas y es una medida acertada que se llevaba tiempo pidiendo. Parece ser que nos han escuchado y nunca es tarde si la dicha es buena», manifiesta. Destaca que en Ribera y Arlanza hay daños, al igual que en Pisuerga «porque hay mucho cultivo permanente, se mueve menos el terreno, y ahí el topillo tiene más seguridad».
Mientras, Rafael Fontaneda, de Coag Burgos, expone que se valora positivamente puesto que «donde se pueda» realizar habrá beneficios. «Es una práctica que se hacía antes y era ventajosa», dice. Eso sí, también menciona que en zonas como la suya, en Páramos, no les afecta al contar con «extensiones pequeñas y está la franja de 400 metros con el monte».
Fuente original: www.diariodeburgos.es
