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El ganadero al que el lobo cambió el rebaño en Burgos

Lleva toda una vida dedicándose a la ganadería ovina, le encanta su profesión pese a lo esclava que resulta, y nunca jamás imaginó separarse de su rebaño. Pero ahora ha dicho ‘hasta aquí’. José Manuel Martín Mediavilla se muestra harto de los continuos ataques de los lobos en Vilviestre del Pinar después de que en el último año hayan acabado con 70 ovejas y ya no le queda otro remedio que abandonar.

«Nos está quitando la vida, llegas a estar obsesionado y pensando todo el día lo mismo», manifiesta este ganadero serrano, que tiene 52 años y lleva en esto desde los 14. Recuerda que la primera época fue «muy feliz», pero desde el 2000 comenzaron a sufrir a lobos y «ha sido una pelea constante». En ese momento recuerda que aún había muchísimos rebaños en los pueblos del entorno, por lo que cree que el daño se repartía. «La presión a la que te sometías era menor porque igual hoy te tocaba a ti y mañana al vecino, pero ahora siempre le toca a los mismos», comenta sobre ese asedio continuo del cánido. Hace unos días tuvieron el último gran ataque donde acabó con 18.

Las mil ovejas que poseen son de él y de su hermano, aunque José Manuel manifiesta que su mitad ya la ha enviado a un pueblo de Soria para tratar de esquivar a los lobos y porque ya no podía más. «Allí he tenido que pagar los pastos, contratar a un señor, poner una valla electrificada, gasoil… llega un punto que económicamente tampoco te compensa», asegura. En territorio burgalés aún conservan la otra mitad, aunque ahora no les queda más remedio que guardarlas por la noche. Todo ello a la espera de vender a los animales definitivamente y poner así el punto y final a esta histórica ganadería.

«La gente de a pie probablemente no se haga idea de lo que es esto y quien se posiciona a favor del lobo no sabe lo que implica en la otra parte», opina. Considera que la presencia de los cánidos «es una carga añadida brutal» que le obliga a estar todo el día pendiente. Antes de decidirse a cerrar por las noches a unas y enviar a Soria a otras, se quedaban hasta que subían a un alto a dormir. «Pero como tienen hambre tardan en subir y se hace de noche, así que acelerábamos el proceso para que subieran cuanto antes con los perros. Aun así pensabas cada noche ‘pobrecitas, cuántas vais a caer hoy’. Es algo tuyo, algo que depende de ti», manifiesta.

Tienen nueve mastines que acompañan al ganado, pero el lobo aprovecha en cuanto alguna oveja se despista o se desplaza a comer algo. «Son animales muy listos y en cuanto tienen posibilidad pues las matan», asegura.

(Más información, en la edición impresa de este sábado de Diario de Burgos)

Fuente original: www.diariodeburgos.es