La Junta remarca su apoyo al sector ganadero en Burgos
El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, asistió ayer a la XXV Fiesta Reivindicativa del Cordero y Lechazo de Burgos, una jornada dedicada a poner en valor la producción ovina, la calidad de sus productos y la importancia de esta actividad ganadera para el desarrollo económico y social del medio rural. El ovino constituye un sector estratégico para Castilla y León por su contribución a la actividad económica, a la fijación de población en numerosas zonas rurales y al aprovechamiento sostenible de los recursos naturales mediante el pastoreo.
El encuentro comenzó con el tradicional concurso culinario, en el que los participantes elaboraron diferentes recetas con el ovino como ingrediente principal, y continuó con una caldereta popular para vecinos y visitantes.
El evento sirvió también para abordar algunas de las principales dificultades del sector, entre ellas «la necesidad de mejorar la información del etiquetado de los corderos importados, la escasez de mano de obra cualificada y los ataques continuados del lobo», informa la Junta en una nota de prensa.
Además de su dimensión productiva, la ganadería ovina cumple una función esencial en la gestión del territorio. «El pastoreo contribuye al mantenimiento de los paisajes agrarios, favorece la conservación de espacios abiertos y ayuda a controlar la vegetación, reduciendo la acumulación de combustible y el riesgo de incendios forestales», remarca el ejecutivo autonómico.
España cuenta con un censo ovino que se ha mantenido en los últimos años en torno a los 14 millones de cabezas, lo que la sitúa como el principal productor de la Unión Europea. Castilla y León ocupa la tercera posición nacional en censo ovino, por detrás de Extremadura y Castilla-La Mancha y por delante de Andalucía. En la actualidad, la comunidad cuenta con 8.705 explotaciones activas de ovino de producción-reproducción y un censo de 1.589.933 reproductoras. La actividad presenta una especial implantación en provincias como Zamora, León, Salamanca y Valladolid, que concentran más de la mitad del censo autonómico.
El lechazo constituye uno de los productos más representativos de la producción ganadera de Castilla y León y forma parte de la tradición gastronómica y agroalimentaria de la Comunidad. La Indicación Geográfica Protegida (IGP) Lechazo de Castilla y León ampara animales procedentes solo de las razas churra, castellana y ojalada. Sus características diferenciales vienen determinadas por factores como la raza, el sistema de producción y la alimentación.
IGP Lechazo de Castilla y León reúne cerca de 700 explotaciones.
Fuente original: www.diariodeburgos.es
