Las piscinas municipales de Briviesca cuentan por primera vez con la presencia de seguridad privada en sus instalaciones. El Ayuntamiento ha recurrido a la contratación de un vigilante debido a las quejas recibidas por parte de múltiples usuarios y algunos empleados debido al comportamiento incívico y uso indebido por parte de ciertos bañistas. Los daños materiales y robos producidos, el incumplimientos del reglamento e incluso peleas y agresiones en el recinto han llevado al alcalde, José Solas, a contratar el servicio cuyo coste asciende a 7.086 euros.
Varios grupos de «jóvenes», según los datos que aportan fuentes municipales, han hecho caso omiso de las indicaciones de los socorristas ante casos de «desobediencia y faltas de respeto» durante jornadas continuadas. Estas situaciones de «poco civismo» se vienen dando desde el verano pasado aunque de manera incesante en la temporada de baño actual.
Además de los destrozos ocasionados en el mobiliario y las instalaciones -duchas, bancos o puertas- personal de mantenimiento asegura que «prácticamente a diario» reparan el vallado que cortan «ciertas personas para acceder al recinto sin pagar». Asimismo, varias usuarias han denunciado que «bañistas del sexo masculino se colaban en los vestuarios femeninos», generando situaciones muy incómodas y otros tantos alertan de los «hurtos cometidos de bienes personales». Desde mediados de junio hasta el 1 de este mes (día en el que se incorporó el vigilante) tanto la Policía local como la Guardia Civil intervino ante la existencia de conflictos violentos puntuales, uno de ellos «una agresión», aclaran.
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