El granizo ‘cosecha’ antes de tiempo en Burgos

Nadie en el entorno de Olmillos de Sasamón, Yudego y Villandiego recuerda una situación similar. A pesar de que las granizadas son -tristemente- típicas de estos días de junio, previos al inicio de la cosecha, en ninguno de estos tres pueblos hay agricultores o vecinos que hayan vivido algo semejante a lo que ocurrió el miércoles por la tarde. Lo que comenzó sobre las 18:30 horas como una tormenta muy localizada en las inmediaciones del cementerio de Yudego terminó por convertirse en una catástrofe para el campo burgalés de este extremo de la comarca Odra-Pisuerga que ha arrasado, de forma literal, todo lo que se encontró a su paso.

Fincas de vezas, de guisantes, cebadas a punto de ver cómo entraban las máquinas a segarlas o trigos que apuraban sus últimos días antes de terminar en el sinfín de la cosechadora han quedado completamente destrozadas. «No hay ni palos», resume Jonathan Gutiérrez, labrador en Yudego. El páramo de este municipio es la zona cero de un desastre que se ha llevado por delante centenares de hectáreas de cultivo que, a partir de ayer jueves por la tarde u hoy, tenían previsto recoger. «Muchas tierras se van a quedar tal cual. No hay absolutamente nada aprovechable. Ni paja ni por supuesto grano», indica.

Hace ahora un año numerosos agricultores de esta zona vivieron también en sus propias carnes una tormenta muy similar en el entorno de Castellanos de Castro, Iglesias y Hontanas que se llevó por delante también muchas fincas a punto de cosechar. Sin embargo, los profesionales del campo reconocen que ese episodio nada tiene que ver con el apocalipsis que vivieron ellos el miércoles, sobre todo por la intensidad y cantidad de bolas de hielo que vieron caer sobre sus cultivos en cuestión de unos pocos minutos. En Yudego apenas registraron 5 litros de agua, mientras que en Olmillos fueron 15. Sin embargo, al ser también precipitaciones en forma de granizo no tuvieron piedad con las espigas que ya estaban completamente volcadas hacia el suelo.

Y es que la intención de buena parte de los agricultores de esta zona era arrancar ya con la cosecha, a la vista del intenso calor que había azotado a sus campos en los últimos días. No obstante, el incidente les obligó a cambiar de planes de manera radical y pasarse toda la mañana llamando a los seguros.

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Fuente original: www.diariodeburgos.es