¿Recuerdan ustedes algún anuncio de hace 60 años? La pregunta la lanza Juan Manuel Guimeráns, presidente de la Spain Film Commission. Sabe bien de lo que habla, pues coordina 51 oficinas en España especializadas en ese «círculo virtuoso de los rodajes», que permite a localidades tan pequeñas como Hortigüela o Contreras ser mundialmente conocidas. «No hay mejor campaña promocional que una película», resume, mientras Amelia asiente. «Está viniendo mucha gente a ver el campo de concentración de Betterville», dice la concejala de Carazo.
La prueba de que todos están inmensamente felices con el trabajo de la Asociación Cultural Sad Hill está en el recibidor del Teatro GranCasino de Salas de los Infantes, a reventar en la inauguración de los actos del 60 aniversario del rodaje de El bueno, el feo y el malo, incluido un Clint Eastwood recién llegado del Museo de Cera que de inmediato acapara todos los flashes. Ni el alcalde de Silos, Emeterio Martín, se pudo resistir a una foto ni tampoco dos personas que compartieron rodaje con el Eastwood de carne y hueso, Domingo Contreras -que siempre lleva una armónica en el bolso, aunque la original la guarde en casa como un tesoro hasta mañana- y Luis Fernández de Eribe. Este actor profesional desde hace 63 años que acaba de rodar en Sicilia un largometraje, una serie y un spot de publicidad, se apuntó al casting en Bilbao y fue seleccionado. «Tenía pelo rubio, ricitos -mantiene su pelazo a sus 77 años- y en la película tengo mi personaje, un soldado casaca reconocido en el IMDb (base de datos internacional) y sigo cobrando de la película. Os puedo invitar a algo, porque precisamente ayer cobré», afirma divertido mientras enseña un primer plano suyo en la secuencia de la estación de tren de La Calahorra, aunque sale también en otras como extra. «Al puente, al fuerte… te llevaban donde fuera», explica.
Cuando volvió a casa «con un fajo de billetes en la mano», su padre le obligó a terminar la carrera de ingeniero químico y después ya cursó Arte Dramático, Música y Doblaje. Fernández frecuenta Hortigüela y ha sido premiado en el Certamen de Cortos de la Asociación Serranomatiega de Salas de los Infantes. Hace 10 años estuvo en el 50 aniversario de la película más famosa en la que ha participado -aunque ha hecho dos con Sigourney Weaver- y ahora repite, para conocer el campo de prisioneros recuperado. Mientras, Contreras va no menos de 10 veces al año, sobre todo en verano, para hacer de guía a familiares y amigos, y contar de nuevo cómo le tuvieron que echar unas gotas porque no conseguía llorar mientras veía que cuanto más alto le pedían que tocara, más fuerte golpeaba el mercenario Sentencia (el malo) a Tuco (el feo).
Domingo Contreras (i.) tocó la armónica y Luis Fernández de Eribe hizo de soldado. – Foto: F2 Estudio Rebeca Ruiz
Anécdotas no van a faltar, ni protagonistas en el intenso programa preparado por la Asociación Cultural Sad Hill. Su presidente, Sergio García, dio la bienvenida a todos en español, inglés e italiano y acabó con un «¡Viva el cine!» tras nombrar a sus compañeros David Alba, «que se ha currado el trabajo de producción», a Diego Montero, por recopilar el material para la exposición; a Pelayo Barbero, rey de las maquetas, a Raquel, Nora, Aquilino, los hermanos Urién… Ellos, pocos pero muy comprometidos, recibieron ya en el arranque el agradecimiento de vecinos y administraciones. «Enhorabuena por hacer comarca, sois un ejemplo de cómo hacer las cosas», les dijo Emeterio Martín, alcalde de Silos, mientras Carlos Gallo, presidente de Sodebur, ensalzaba la gran labor de la asociación, «sobre todo por su carácter provincial». La guinda la puso Laura Sebastián, directora general de la Fundación Círculo. «Este proyecto es un regalo», afirmó emocionando a todos. Un regalo para la eternidad.
Arqueología cinematográfica y salchichones. En las dos semanas de prospecciones realizadas antes de redibujar el campo de prisioneros de Betterville, Alberto Bengoechea llenó 5 cajas de objetos con las que «se puede reconstruir toda la vida de la película», incluso lo que merendaban los actores y extras. De hecho, encontraron un precinto de un salchichón procedente de una fábrica de Girona y contactaron con el dueño.Su padre era un fan de la película y en agradecimiento les envió una caja de embutidos. «Tenemos ganas de ir a prospectar a las trincheras», añade.
Algunas curiosidades halladas allí se exponen estos días en el Teatro de Salas de los Infantes, como botones de uniformes, junto con libros originales usados para los escenarios, réplicas de revólveres, fotos de gran formato…
El sábado volverán a ese campo y por la tarde habrá un concierto-festival en el campo de fútbol de Contreras con entrada gratuita. El domingo rematarán en Sad Hill.
Fuente original: www.diariodeburgos.es