Sergio y Paula
Gumiel de Mercado
«Este año no ha habido descanso, apenas ha hecho malo cuatro días»
En la comarca de la Ribera, al igual que en el resto de la provincia, ha apretado bastante el calor este verano y muchos días se han rondado temperaturas de 40 grados. Así que los mejores lugares para poder soportarlo han sido las piscinas. Bañadores, chanclas y chapuzones se han convertido en los protagonistas de una temporada marcada por una ola de calor tras otra. Así que esto ha supuesto una verdadera alegría para quienes durante esta temporada han gestionado dichas instalaciones, como es el caso de Paula Salazar y su pareja Sergio en la localidad de Gumiel de Mercado.
«Aquí no nos podemos quejar, porque esta piscina la gente que la ha gestionado la ha llevado bien durante muchos años y tiene buena fama entre los pueblos de la zona. Quienes no cuentan con piscina en su pueblo venían aquí porque con este calor no se podía estar en otro sitio. Han venido de Aranda y hasta de Burgos», dice Paula, que destaca que se trata de una instalación muy amplia, que «está muy bien» y es muy tranquila.
Para la joven esta ha sido la primera vez que ha llevado las riendas de las piscinas de Gumiel de Mercado, aunque lo cierto es que las conocía perfectamente puesto que ya había estado anteriormente como socorrista. «Ya me habían aconsejado sobre cómo llevarlas y la verdad que tampoco me puedo quejar, estamos muy contentos y la gente la verdad que nos ha apoyado bastante», desarrolla.
En comparación con otros veranos destaca que la principal diferencia es que han notado menos días de descanso. «Cuando estaba de socorrista me tocó librar varios días porque llovía o hacía malo y me mandaban irme, pero este año apenas hemos tenido cuatro días malos… Ha habido mucha gente y todo el mundo en el agua y en el bar porque no se podía estar por la calle», manifiesta esta joven, que ha aprovechado las vacaciones para gestionar este negocio y ahora continuará estudiando.
En su caso estarán abiertos hasta el lunes, 31 de agosto, y hasta entonces se podrá disfrutar de todas las comidas que preparan. «Damos desayunos, comidas y cenas. Tienen muy buena fama nuestras hamburguesas y es lo que más vendemos porque luego durante el año no se pueden encontrar por aquí», manifiesta Paula, que aunque menciona que en el pueblo hay otros negocios de hostelería aquí hay un ambiente más distendido y eso precisamente en la campaña de verano es un extra. En su caso han tenido que contratar a una socorrista a jornada completa y a otra chica para que estuviese en barra y cocina. «Trabajar 14 horas todos los días al final se hace duro», dice, que por una parte ya tiene ganas de acabar.
Isaac y Leticia
Covarrubias
«Tampoco esperábamos tanta gente. Una pasada»
Ni un solo día de descanso han tenido este verano Leticia Cano e Isaac Camarero. Desde marzo gestionan en Covarrubias el cámping, que además durante la época estival incluye la piscina que da servicio a toda la localidad y a los pueblos vecinos. Se muestran encantados de la respuesta de la gente, han contratado a cuatro trabajadores para poder dar abasto y avanzan que abrirán todos los fines de semana del año para que la gente cuente con un lugar más donde poder tomar algo y comer.
«Es que no esperábamos tanta gente este verano», manifiestan estos emprendedores. El tiempo ha acompañado y eso se ha notado fundamentalmente en la caja. «Y cuando cierran la piscina a las ocho, empieza a llenarse toda la terraza. Pero una pasada», comenta esta pareja. Han preparado una carta amplia con raciones, hamburguesas o platos combinados que han hecho que incluso se animen a ir a cenar los vecinos de otros pueblos de la comarca.
Hace ya tres años cambiaron Barcelona por Ura, pueblo a 12 kilómetros de Covarrubias donde él tiene sus raíces y acudía con frecuencia. «Creo que es lo mejor que hemos hecho», comenta ella, que había trabajado durante dos años en un restaurante de la villa rachela y ahora ha dado el paso para poner en marcha su propio negocio. Mucha gente ya la conocía y eso también ha ayudado en gran medida.
Eso sí, ambos mencionan que desde las administraciones se tiene que hacer «un poquito más hincapié en la zona rural y apoyar más que la gente se quede aquí a vivir». Se muestran encantados de la vida en el pueblo, pero creen que si se pone un poco de empeño mucha más gente se quedaría a residir.
En principio abrirán el bar de continuo hasta el puente de noviembre. Y durante el invierno pretenden «como mínimo» abrir los viernes, sábados y domingos. Aseguran que han conseguido unir a la gente del pueblo y la que se aloja en el cámping.
La gestión del verano pasado fue bastante desastrosa y los dueños se marcharon en cuanto terminó la época fuerte, así que ahora el local ha reabierto de la mano de Leticia e Isaac y la clientela se muestra de lo más contenta. Planean estar, al menos, los cuatro años de contrato y quieren realizar durante el invierno alguna reforma en el interior para darle un aspecto más moderno al establecimiento.
Tienen alguna idea más, como poder ofrecer un servicio de comida para aquellos que residen en el pueblo durante todo el año puesto que hay muchas personas mayores. Creen que eso les facilitaría el día a día. Pero de momento solo es eso, una idea, a la que tendrán que dar forma en los próximos meses.
Miguel Mediavilla
Sasamón
«Ha venido todo a favor. Al calor se han sumado el Mundial y el eclipse»
Miguel Mediavilla ha dejado este verano la oficina para darse un ‘respiro’ en las piscinas de Sasamón. «Llevo cinco años trabajando como consultor financiero y este curso he estado como profesor en la UBU. No me apetecía pasarme el verano en la ciudad y siempre he apostado bastante por el medio rural. Hay oportunidades reales en los pueblos y con esto queda demostrado que se trata de un modelo de negocio que funciona, la verdad que estoy muy satisfecho», expone el joven, que no ha parado ni un solo día y en septiembre colgará el delantal para volver a ponerse el traje.
«Ha venido todo a favor este verano, entre el calor, el Mundial de Fútbol y el eclipse», menciona. Sabía que el eclipse solar del 12 de agosto iba a tener bastante impacto, pero no esperaba tanta gente procedente de otros países en su negocio. «Me sorprendió porque estaba todo lleno, aquí dimos más de cien comidas a gente de fuera y ha sido el día de más recaudación. Y se notó también los dos días de antes y los dos de después», comenta, mientras recuerda que tuvo clientes griegos, alemanes, belgas, franceses, americanos… En julio tuvo el impulso de La Roja, ya que nadie se quiso perder los partidos en su pantalla gigante.
Ha apostado especialmente por dar raciones. «Una de las especialidades son los torreznos, que se nota la diferencia entre uno bueno y uno malo, y los calamares por ejemplo en lugar de ser congelados los hacemos nosotros directamente», dice. Y tampoco han faltado las cenas. «Al final cuando se está a gusto, hay limpieza y ambiente, pues la gente viene», comenta.
En realidad este no es su pueblo, ya que es de Villasandino -a solo ocho kilómetros- y de Palacios de la Sierra, donde actualmente es el concejal de la oposición. Hasta el día 12 de septiembre continuará abierto. Hoy y mañana seguro que trabajo no falta con la recreación celto-romana de Segisama Julia, la próxima semana parece que llegará una ola de calor y además será el momento de celebrar las fiestas patronales de la localidad.
Los vecinos se muestran encantados con la gestión de este año. Pero lo cierto es que Miguel también ha hecho una fuerte inversión para realizar mejoras, como la adquisición de unas carpas para ampliar la superficie de sombra o un lavado de cara completo al establecimiento. Miguel tiene la opción de renovar para el verano que viene, pero eso aún lo debe pensar. «Tengo muchos proyectos y no sé si tendré disponibilidad, pero estoy muy agradecido por la acogida», asegura, mientras que también ha planteado al Ayuntamiento algunas mejoras que se deben acometer para poder mejorar el servicio.
Fuente original: www.diariodeburgos.es