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Un traficante de un pueblo de Burgos irá a prisión pese a guardar en casa poquísima droga

La Audiencia Provincial de Burgos ha condenado por un delito contra la salud pública a dos vecinos de Quintanar de la Sierra detenidos a finales de 2022 por la Guardia Civil por dedicarse al menudeo de drogas, en la operaciónCañonero. La diferencia entre ambos radica en que mientras F.A.P. reconoció los hechos y aceptó una pena de 3 años de prisión, con la atenuante de drogadicción, la defensa del otro buscó su absolución con el argumento de que las sustancias eran para consumo propio. Sin embargo, y pese a la pírrica cantidad de estupefacientes que guardaba en casa, la Sala rechaza esa justificación y le impone 3 años y 3 meses de cárcel.

Realmente, las cantidades incautadas por la Guardia Civil en el registro realizado en la casa de O.I.B. el 30 de noviembre de 2022 se podrían considerar incluso ridículas. 0,36 gramos de ketamina, con un valor de 17,85 euros, 19,25 de resina de cannabis, que el mercado costarían 267,57 euros, otros 5,85 de cannabis, un porro en una bolsita de plástico y 0,44 gramos de coca, que con una pureza del 83% valdrían unos 48 euros. En total, poco menos de 375 euros que parecen una nimiedad y cantidades que no superan el baremo orientativo del acopio medio de un consumidor durante 5 días, fijado para la cocaína en 7 gramos y para la ketamina en 1. 

¿Qué sustenta entonces la condena? «Si bien realmente las cantidades intervenidas al acusado en su domicilio son exiguas,las circunstancias en las que se ha venido produciendo la venta de las mismas descartan la posibilidad de calificar los hechos como de menor entidad», razona la Audiencia en la sentencia.

Así, las vigilancias de los agentes de la Guardia Civil documentadas fotográficamente en el atestado y ratificadas en el acto de la vista por sus autores, acreditan un trasiego inusual de personas, jóvenes en su mayoría, y de vehículos en el domicilio del acusado» que la defensa no ha podido justificar «sino es para la adquisición de sustancias estupefacientes», más cuando el rango de edad de esos visitantes está «alejado de la edad del acusado, nacido en 1973», detalla. 

A lo largo de las horas de vigilancia, los agentes «avistaron personas a quienes les constaban numerosas actas de aprehensión de sustancias estupefacientes» y alguno de ellos fue interceptado con droga, concretamente con un bote de «poppers» de 10 ml y una papelina de 1 gramo de MDMA. «Según muestran las fotografías aportadas al atestado y que ratificaron los agentes, se formaban hasta colas de personas para proveerse de las sustancias» en la casa de O.I.B., algunos posiblemente adolescentes.

Finalmente, en el registro se le incautaron «dos balanzas de precisión, de las utilizadas ordinariamente para el pesaje de la sustancia para preparar las dosis», además de «plástico como el que se utiliza para elaborar los ‘pollos’», 4,55 gramos de cafeína, «sustancia utilizada habitualmente para el corte de la cocaína» y «una agenda-dietario con notas manuscritas con anotaciones sobre pesos, cantidades de dinero, con expresiones tales como ‘pagado’», que el acusado trató de justificar como «anotaciones relativas al trabajo» de su pareja pero que no ha probado y que casan con la contabilidad del ‘negocio’.

La Sala descarta reducir su condena porque no ha acreditado que la condición de drogadicto «afectase a sus capacidades intelectivas y volitivas», atenuante que sí se le aplica al otro acusado, tras el pacto con la Fiscalía para aceptar 3 años de cárcel. En casa de F.A.P. la Guardia Civil halló anfetaminas, cocaína y otras drogas por valor de 2.555,4 euros. Estuvo en prisión provisional por esta causa entre el 1 de diciembre de 2022 y el 18 de octubre de 2023. 

Fuente original: www.diariodeburgos.es