El ‘oso goloso’ ya busca miel en Odra-Pisuerga, al oeste de Burgos
El oso pardo amplia sus dominios en la provincia de Burgos, aunque no voluntariamente, sino empujado por la necesidad y por su propia glotoneria. La inmensa mayoría de los apicultores de Merindades se han blindado con pastores eléctricos desde que en la primavera de 2024 se detectaron los primeros ataques y han convertido sus colmenares en fortalezas inexpugnables para el animal, que ha entendido que en esta comarca tiene ya poco que rascar y se ha mudado a la de Odra-Pisuerga, donde ha disfrutado de un mes de vacaciones goloso.
El Servicio Territorial de Medio Ambiente de Burgos ha recibido este verano 7 avisos por daños compatibles con ataques de oso en explotaciones apícolas de los municipios de Villadiego yHumada entre el 7 de agosto y el 7 de septiembre, según la información facilitada a este periódico.
Además, los agentes medioambientales han observado huellas de oso en otras dos localidades de esa misma comarca, Rioparaíso y en Ordejón de Arriba. En esta última encontraron también excrementos que confirman la presencia de esta especie, procedente de la cordillera Cantábrica.
El Servicio de Medio Ambiente sitúa el primero de estos ataques dentro de la comarca de Páramos el 8 de agosto, mientras que el 10 se produjeron otros dos. Luego discurrió toda una semana en blanco, quizás porque el oso se cruzó con los científicos del Exploratorium de SanFrancisco y la Nasa camino de Villalibado, quizás porque la cantidad de desplazamientos provocados por el eclipse le quitó el hambre. Bromas aparte, los ataques a colmenares se repitieron el 18 de agosto, y por partida doble, el 31 y el 7 de septiembre, data el último documentado.
El plantígrado que ha campado a sus anchas por las tierras de Odra-Pisuerga -puede que sea más de un ejemplar- procede casi con toda seguridad de la Montaña Palentina, donde existe una población asentada.En línea recta entre Cervera de Pisuerga y Humada no hay más de kilómetros. Del Parque Natural Fuentes Carrionas de la provincia vecina se cree que llegó también en la primavera de 2024, cuando se documentó el primer ataque de esta década enBurgos, concretamente en la Merindad de Sotoscueva. En los meses siguientes se detectaron ataques o indicios de su paso por bosques de municipios como Sedano, Montorio y la EngañaEn 2025 merodeó por el Alfoz de Bricia, Valdebezana y Valdeporres. En todos estos casos se trataría de ejemplares jóvenes, de entre 3 y 5 años, que dejan su casa en época de cría para después regresar, sin que se tenga constancia de que el oso se haya asentado en la provincia de Burgos.Es más, en 2025 se desmintió la llegada de una osa y su cría, aunque no se descarta que en un futuro alguna de sus comarcas sea zona de asentamiento de esta especie.
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Fuente original: www.diariodeburgos.es
