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La escasez de mano de obra en Aranda de Duero impide a las constructoras abarcar más proyectos

Las empresas dedicadas a la construcción en Aranda de Duero y sus alrededores sufren la escasez de mano de obra, tanto cualificada como no cualificada, que hay desde hace varios años. Muchas explican que esta falta de empleados que se dediquen al sector se debe a la falta de formación, a los prejuicios sobre este trabajo, y también a la falta de interés de los empleados de aprender y crecer en el oficio. Esto provoca que las mercantiles dedicadas a ello reduzcan su capacidad de actuación, ante una demanda que no para de crecer.

A esta problemática se suma la falta de formación. Ningún centro en Aranda ofrece el grado medio de Técnico en Construcción, por lo que ante el pico de la formación profesional (no solo en la comarca sino en todo el país), aseguran que se están desaprovechando muchos puestos de trabajo.

Les hay que incluso añoran el paso por la localidad de la escuela taller, en la que jóvenes desempleados trabajaban para la reconversión de algunos edificios públicos. Se trataba de una apuesta del Servicio de Empleo Público de Castilla y León (Ecyl) para dar formación.

La situación se palpa en Aranda de Duero desde hace al menos 6 o 7 años, como advierten algunos constructores. La mayoría lamentan el poco interés de la población local y migrante sobre este tipo de trabajos. «Nadie hace por aprender una vez sobre construcción», declaran. Algunos apuntan a que nadie quiere formarse como albañil, y que quienes entran en nómina como tal, al poco tiempo abandonan la causa por la falta de interés en seguir aprendiendo. «Les garantizamos formación, pero muchos no la aceptan. Piensan que una obra es muy a la ligera y tiene mucho de lo que estar pendiente», detalla un promotor de Aranda.

Este periodo de tiempo les ha servido a otros para asumir que a la hora de aceptar labores, resulta esencial «no volverse locos», haciendo caso al refranero, ya que el que mucho abarca, poco aprieta. «Al final no puedes quedar mal con un cliente, o con varios, por ir cogiendo nuevas obras. Si no das abasto, lo suyo es acabar lo que tienes y luego ya ves lo que puedes coger. Hay que tener a la gente contenta y si les acumulas retrasos, no lo van a estar», explica Jose de Blas, quien cuenta con su propia empresa de edificación y reformas.

El propio constructor añade que encuentra mucha más facilidad a la hora de contratar a personas a través de los programas de empleo de Cruz Roja Aranda, que mediante los demandantes de empleo registrados en Ecyl. «Resulta mucho más beneficioso para ambas partes. Yo cubro un puesto que no tapo de ninguna manera con las personas del paro, y a su vez ayudamos con la inserción laboral de personas que atraviesan o han estado en una situación complicada por su condición migratoria», puntualiza de Blas.

En Construcciones Tecor, otra de las edificadoras arandinas, comparan la situación con respecto a los empleos que sí requieren una formación. Cuentan cómo la escasez de fontaneros o electricistas ha generado un auge reciente de estos estudios, aunque muchos no estén aún en el mercado laboral. «Hoy en día hay mucha facilidad para que los jóvenes se formen en estos oficios, porque además saben que van a contar con trabajo de sobra una vez se titulen», comenta Charo Casado, para después añadir que «muchos no ven que con el mismo esfuerzo que en estos grados, pueden entrar también a trabajar en la obra, que cuenta con muchas posibilidades de trabajo estable».

En Tecor coinciden acerca de la gran demanda de trabajo que tienen desde hace bastante tiempo, pero las condiciones del sector hacen que no se planteen ampliar plantilla ni tampoco proyectos. «No podemos coger muchas construcciones porque no llegaríamos a ninguna, y lo suyo al aceptar cualquier diseño es cumplir con él y dedicarse al 100%», concluye Charo.

Fuente original: www.diariodeburgos.es