Un gran arco pintado de piedra anunciaba la entrada a otra época. Al cruzar la puerta, el visitante se transportaba al antiguo ‘Belforado’ del medievo, cuando el rey Alfonso I ‘El Batallador’ gobernaba el territorio. Vecinos y turistas revivían sus raíces y celebraban el Fuero de Belorado, datado en 1116, con actividades y representaciones históricas en la XVIIIFeria Alfonsina. En la Plaza Mayor, decorada con estandartes y banderines, la vida ‘medieval’ se desarrollaba con tranquilidad entre el mercadillo, los espectáculos y los talleres.
Un par de niños correteaban felices por el recorrido de fardos de paja. La razón de su entusiasmo se encontraba en una larga mesa repleta de bloques de barro de gres con chamota, palitos, moldes y otros utensilios. El taller de cerámica se ha consolidado como cita imprescindible para los más pequeños en la feria. «Nos propuso el Ayuntamiento venir hace unos años y cada edición procuramos hacer piezas sencillas para los pequeños», explicaba Olga Valgañón de la Asociación de Ceramistas Camino Santiago. En esta ocasión, iban a modelar un caballito de mar. Arya y su hermana mayor Vera batallaban en tal empresa. Las niñas de 2 y 7 años viven en Belorado y se apuntan a la actividad siempre que pueden, según indicaba su madre, Maitane García. «Está muy bien para hacerlo con cualquier edad, se entretienen y se divierten. Si salen los niños, disfrutan los padres», valoraba la mujer caracterizada con un atuendo de la época.
Los trajes típicos que vestían las doncellas de la corte en los castillos o los escuderos de huestes reales también se lucieron en el mercado, que se encontraba en el epicentro del paraje. Los puestos ofrecían una gran variedad de alimentos, como embutidos, quesos y pastas, así como productos artesanales. Entre los juguetes de madera, los frascos de cremas con aromas esenciales y las figuras de dragones realizadas con impresión 3D destacaban unas flores de colores. Los pendientes y collares de Amelí Clay atraían a los turistas por sus vistosos diseños hechos a mano con arcilla polimérica. «Venimos de Fresno, conocemos la feria desde que somos pequeñas y estamos muy contentas de vivirla desde este lado de la mesa. Estamos orgullosas de que la gente de la zona vea nuestro trabajo», confesaba Celia Álvarez, la creadora de la marca.
Mientras los visitantes adquirían nuevos complementos y los animales de cerámica se secaban al sol, un grupo de duendes aparecieron en los festejos para hacer trastadas. El pasacalles del grupo La Fragua de Vulcano asombró al público con una pequeña muestra de acrobacias y habilidades, como una integrante que andaba sobre una bola gigante al ritmo de la gaita y el tambor. Con cada paso y movimiento, los bebés se quedaban atónitos y reían ante la hazaña. Los duendes animaron la jornada.
El espectáculo concluyó minutos antes del acto más importante de la jornada matutina: el anuncio del fuero. «Vecinos de Belforado, el alcalde Don Pedro espera en la iglesia de San Pedro al rey Alfonso I», aclamaba un trovador que atrajo la atención de los viandantes. De un arco lateral, el regidor y su corte entraban en escena para declarar el deseo de recibir el fuero de manos del ‘batallador’. Mientras aguardaban su llegada, un grupo de escuderos escoltaban a un mensajero en caballo. «Su majestad se encuentra en camino y llegará en las próximas cinco horas portando el documento que tanto ansiáis», anunciaba el paje real. Por lo que el alcalde citaba a todos los presentes a personarse a las 18 horas para contemplar una representación histórica del grupo de teatro Verdeancho, que mostraría la entrega del importante mensaje por el mismísimo monarca. Ante la citación de la tarde, los espectadores decidieron esperar el acontecimiento tomando un vermú.
Fuente original: www.diariodeburgos.es