Como en las películas del oeste que tanto adoran, han terminado por batirse en duelo público. No en el cementerio de Sad Hill si no por él, y por el buen nombre asociado al trabajo realizado por un puñado de voluntarios desde 2013. Un prestigio que se niegan a ver sepultado, como durante décadas estuvo el escenario cinéfilo hoy convertido en el lugar más visitado del Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla y que ha sido elegido para un proyecto piloto del turismo de rodajes en España.
La Asociación Cultural Sad Hill denuncia «un grave intento de suplantación de nuestro colectivo por parte de la Asociación Cultural Carlo Simi, recientemente creada y que aún no aparece en ningún registro oficial ni autonómico ni estatal», puesto que en una nota de prensa asegura que han cambiado el nombre original del colectivo por el del escenógrafo italiano, además de atribuirse los méritos de aquella, involucrar a instituciones como la Universidad de Burgos y arrogarse el impulso de la solicitud de Bien de Interés Cultural (BIC) para el cementerio de Sad Hill ante la Junta de Castilla y León.
El presidente de la A.C. Sad Hill, Sergio García, responde a lo que considera «una nota de prensa repleta de falsedades» con un desmentido, en el que además avisa de que ha puesto toda la documentación en manos de profesionales y se reserva «el derecho de ejercer acciones legales» en un futuro por intento de suplantación.
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