Adelante la unión de las carreteras de Santander y Villarcayo en Burgos

El proyecto para conectar las carreteras de Villarcayo (CL-629) y Santander (N-623) en plena Merindad de Río Ubierna que rescató la Junta a finales de 2023 tras pasarse dos décadas en un cajón tendrá un coste de 9,2 millones de euros. La nueva calzada que unirá ambas vías a la altura de Villalbilla Sobresierra y Gredilla la Polera prosigue en fase de supervisión técnica, aunque poco a poco se van conociendo detalles sobre esta futura infraestructura. La cifra puede sufrir modificaciones una vez concluya este proceso, aunque ya permite hacerse una idea de la entidad de esta nueva carretera.

La construcción de este tramo permitirá a los conductores eludir el tedioso y complejo paso por el desfiladero de Peñahorada, lo que ahorrará alrededor de 10 minutos por trayecto. Una vez termine de revisarse el documento que la Consejería de Movilidad encargó a la empresa Castellana de Ingeniería a mediados de 2024, el proyecto deberá aprobarse provisionalmente. Cuando tenga el visto bueno arrancará el trámite de expropiaciones, así como la consecución de todos los permisos necesarios. Finalmente tendrán que salir a concurso las obras, plazo que desde la Junta fijan no antes de marzo del año que viene.

La alternativa escogida para unir ambas carreteras será la que parte a la altura del kilómetro 21,4 de la N-623, al norte del cruce de Gredilla la Polera, para conectar con la CL-629 también al norte del cruce de Villalbilla Sobresierra, en el kilómetro 10. Constará de algo más de 4,1 kilómetros y su ejecución se dilatará, al menos, 24 meses frente al plazo inicial de 12. La vía está diseñada con dos carriles de 7 metros de anchura total, a lo que se suma el arcén de un metro, bermas de medio metro y cunetas.

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Fuente original: www.diariodeburgos.es