Cuando las emociones están de por medio cuesta menos inclinar la balanza hacia un lado y los pros cogen peso respecto a los contras. Es lo que les ha sucedido a los hermanos Juan Antonio y Laura Sanz García, que hace unos días abrieron las puertas del nuevo albergue de Huerta de Rey, un coqueto inmueble, antes casa forestal, que el Ayuntamiento ha rehabilitado y donde sus bisabuelos vivieron.
«Mi hermana siempre ha estado enamorada de este edificio. Cuando se enteró de que el Ayuntamiento lo licitaba como albergue tras haberlo restaurado se volvió loca», bromea Juan, que asegura que fue ella quien lo convenció para dar el paso, dejar sus trabajos en Madrid, donde han vivido siempre, y apostar por echar a rodar un nuevo negocio en cuyas paredes habitan recuerdos familiares.
En Huerta los dos hermanos han pasado gran parte de los veranos de su vida. De la localidad era su abuela, mientras su abuelo nació también en esta comarca, en Aldea del Pinar. «Siempre hemos estado en periodos de vacaciones, de veraneo y disfrute, pero no sabemos como será el invierno», cuenta sobre el respeto que impone esta época en la hostelería rural, pero convencido de que el enclave en el que están ubicados, «cerca de muchos puntos de interés», beneficiará a la marcha de su negocio, también bar-restaurante.
(Reportaje completo, en la edición impresa de este miércoles de Diario de Burgos o aquí)
Fuente original: www.diariodeburgos.es