Un grupo de amantes de la geografía vizcaínos y vitorianos han abierto una discusión y tratan por todos los medios de que Wikipedia, el lugar donde se consulta casi todo, cambie la acepción de la cascada del Salto del Nervión y la ubique exclusivamente en suelo alavés y no como «un lugar de interés geológico situado en la frontera entre los términos municipales de la localidad alavesa de Amurrio, perteneciente al País Vasco, y la burgalesa de Berberana». Defienden que el Instituto Geográfico Nacional sitúa en Álava la Cola de Caballo que cae más de 200 metros, algo que los alcaldes de Berberana, Miguel Arbaizagoitia, y de Villalba de Losa, José Losa, no se atreven a poner en discusión. En lo que ambos sí coinciden es en que la falta de negocios y de ayudas para crearlos en sus municipios hace que estén «desaprovechando» el filón de la espectacular cascada mientras que alojamientos, restaurantes y empresas de turismo activo del País Vasco se llevan el beneficio económico.
Arbaizagoitia dice carecer de los conocimientos para poner en tela de juicio donde están las coordenadas geográficas que marcan una u otra provincia. Pero teme que «el País Vasco nos coma la tostada». Una frase coloquial que define su sentir. Ve como se ha habilitado un paseo en Delica (País Vasco) para observar la cascada desde abajo, y teme que, «si mejoran la comunicación de la zona de Kuartango y Luna a la cascada, podrían potenciar la creación de un mirador desde el lado vasco».
Los dos municipios a los que pertenece el Monumento Natural de Monte Santiago son un desierto empresarial. Ningún negocio se nutre de las posibilidades de la cascada. Pero es obligado pasar por sus hayedos para acceder al viejo mirador que ofrece unas vistas de infarto al territorio vasco y a la cascada con mayor caída de la Península Ibérica. El único restaurante y alojamiento que había en Berberana cerró hace años. En Villalba de Losa cuentan con un albergue de propiedad municipal.
En 2017 la Junta de Castilla proyectó un nuevo mirador, pero los fondos europeos necesarios no llegaron. El pasado febrero anunció que en la próxima junta rectora del espacio natural, prevista para esta primavera, daría a conocer el proyecto de una «nueva infraestructura más audaz y emblemática que permita admirar con emoción la cascada del Salto del Nervión». Pero la reunión no llega y el alcalde de Berberana, nuevo en el cargo desde junio de 2023, todavía no ha participado en una sola reunión de la junta rectora que antaño se celebraba una vez al año.
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Fuente original: www.diariodeburgos.es