Bárcena de Bureba (Burgos) tiene mucho que celebrar, un nuevo vecino recién nacido

Al igual que una explosión estelar extremadamente brillante y liberando una cantidad inmensa de energía y materia, la pequeña Nova, haciendo honor a su nombre, ha revolucionado -en el buen sentido de la palabra porque no puede ser más tranquila- la vida de la familia van Hezik. Afincados en Bárcena de Bureba desde principios de año, Mirthe, Rick y el pequeño Vos de tres años disfrutan de sus primeras navidades «y las más especiales» en el pueblo que han convertido en su hogar. La primera bebé de la aldea rescatada del olvido por una pareja de holandeses -Maaike y Tibor- llegó al mundo hace veinte días en Valladolid; pesó 2 kilos 700 gramos y midió 48 centímetros.

La mamá, de 32 años, se encuentra recuperada de la cesárea que la mantuvo ingresada dos días y reconoce que la experiencia nada ha tenido que ver con su primer parto. A pesar de que la comida fue «horrible» y rogó a su marido que la comprará un chicken wrap de una reconocida cadena de comida rápida -«el mejor» que se ha comido sin lugar a dudas-, destaca el «maravilloso» trato recibido por el equipo médico. Las 37 semanas de embarazo no las ha podido vivir más relaja, en silencio y sin apenas preocupaciones, más allá de la de cuidarse ella misma, a su bebé y al hermano mayor; con unas condiciones inmejorables para que todo saliera de maravilla.

Ya en casa y con la ayuda de Rick -su madre regresó a Holanda hace unos días- todo fluye «como tiene que fluir», comenta la progenitora entre risotadas. La familia al completo -incluida Cynthia (la perra) y los tres gatos- irradia felicidad y abre las puertas de la yurta mongola en la que viven para que una servidora y su compañera Patricia -de fotografía- conozcan al retoño. Desde afuera la estructura se asemeja a la de una tienda de campaña -muy coqueta-, pero nada más lejos de la realidad. Cuando uno pone un pie en el interior se topa con un espacio amplio gracias a su diseño circular y los materiales empleados generan un ambiente cálido y acogedor durante el invierno, mientras que el fieltro y la ventilación lo mantiene fresco en verano. Un gran árbol de Navidad repleto de adornos y luces da la bienvenida. También una beschuit met muisjes, la galleta tradicional holandesa con la que celebran un nacimiento. El pasillo improvisado y protegido que une la vivienda con la caravana en la que teletrabaja el papá ahora cumple funciones de recibidor. La colección de Dr. Martens, sus botas favoritas, y chaquetones dan paso a un luminoso salón al que no le falta detalle.

De una de las ‘paredes’ pende una cuna de mimbre en la que descansa «Súper Nova» en sus ratitos de siesta y justo al lado, Vos (que en holandés significa zorro) acumula su colección de coches. Ejerce de hermano mayor a las mil maravillas y también de guía del pueblo. Ofrece besos -solo a quienes le caen bien- a cambio de chocolate y se divierte a lo grande saltando en la cama elástica del jardín, «la mejor inversión», declara Rick. Espera con anhelo a que sus ‘compis’ de juegos -las holandesas  Trisa y Riva, Mara y Elena- vayan al pueblo pero hasta entonces dispone de tiempo para mimar a la recién nacida.

(El reportaje completo y más fotografías, en la edición especial de Diario de Burgos de este martes o aquí)

Fuente original: www.diariodeburgos.es