Buniel transformará el vertedero de la obra del AVE en un gran parque verde

Una obra del calado de la construcción de una línea de AVE conlleva un ingente movimiento de tierra y todo tipo de materiales. En el caso de la infraestructura que conecta Venta de Baños con Burgos, uno de los epicentros en los que se depositaron centenares de toneladas de piedras, hormigón o tierra se situó en Buniel. Concretamente en una gran finca municipal en el páramo, junto a la fallida urbanización de Fadesa. Hasta este punto los camiones de la empresa que ejecutaba el tramo estuvieron circulando día sí y día también durante varios años.

Es ahora, más de un lustro después del final de la obra civil, cuando el Ayuntamiento proyecta convertir este recinto en un gran pulmón verde para uso y disfrute de sus vecinos. El terreno en cuestión, de unas 3,5 hectáreas aproximadamente, está completamente inutilizado. El Consistorio, que tuvo que desprenderse de este bien en favor del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), lo recuperó una vez terminaron los trabajos de construcción. Tras años en barbecho, ahora ha encargado a una ingeniería burgalesa un proyecto medioambiental que transforme la parcela en cuestión.

El documento, que se encuentra en plena elaboración, planteará el uso de esta finca como zona de recreo. Árboles autóctonos, vegetación que no requiera de un mantenimiento o un riego muy exhaustivo y mobiliario urbano serán algunos de los elementos que no faltarán en el mismo. El alcalde, Jesús Díez, también ha sugerido que se puedan instalar espacios semitechados a modo de merendero para que los habitantes de Buniel tengan un espacio de esparcimiento y, por qué no, para protegerse del sol en los meses más crudos de calor.

Dar un uso agrícola a la parcela se descartó por el alto coste de su limpieza

Aunque de momento se trata de una idea que debe ir cuajando tanto en los planos como en el seno del Ayuntamiento, Díez tiene muy claro que los vecinos serán una parte fundamental del mismo. «Queremos contar con la participación de todos los habitantes de Buniel», adelanta. Pero, ¿cómo se articulará esa colaboración? Muy sencillo, mediante plantaciones populares para que, sea uno mayor o pequeño, se sienta orgulloso de haber colaborado para dar un toque verde en un páramo desde el que únicamente se atisban campos de cereal, casas a medio construir y decenas de aerogeneradores girando sus aspas sin parar. «Queremos embellecer la visual de la urbanización de Fadesa, intentar taparla un poco», explica Díez. En algún momento se plantearon la reconversión en finca para labranza y sacarla a concurso, pero la inversión necesaria para limpiarla de todos los restos materiales que aún siguen sería muy elevada.

Ayuda. Para adelantar el trabajo y estar preparados cuando se publique alguna de las muchas subvenciones que conceden las administraciones públicas a este tipo de iniciativas, el Consistorio quiere tener cuanto antes el proyecto medioambiental en sus manos. Además, también se quiere convertir este pulmón verde en un punto habitual de paseo para los vecinos de Buniel.

El camino que se ha de seguir es el que bordeo -sin entrar dentro de su perímetro- la fallida urbanización. Sin embargo, este tramo se encuentra en un estado muy precario, ya que los amigos de lo ajeno hace años que se llevaron todas las tapas de las alcantarillas. De este modo, pasear o circular con el coche o la bicicleta suponen un elevado riesgo para aquellos que osen acercarse hasta este punto.

Fuente original: www.diariodeburgos.es