El inmenso patrimonio histórico, cultural, natural o gastronómico que atesora la provincia de Burgos le convierte en un filón para el turismo. Tanto la Diputación como los ayuntamientos se han volcado en los últimos años para convertir a este sector en un recurso para crear riqueza, promover el establecimiento de nuevos pobladores o evitar la fuga de vecinos. Dentro de las mil y un formas de conocer el amplio territorio burgalés, el de autocaravanas es uno de los que más fuerte está pegando.
Si antes de la pandemia apenas había infraestructura para dar soporte a los conductores y a sus vehículos, hoy en día son casi medio centenar los pueblos que ponen a disposición de los visitantes aparcamientos y áreas de servicios repartidos a lo largo y ancho de la provincia. En los últimos meses han sido varios los ayuntamientos -o incluso juntas vecinales- que han aprobado la construcción de nuevas áreas para albergar autocaravanas. Es el caso de Poza, Busto de Bureba o Neila, donde proyectan poner en marcha puntos de recepción de autocaravanas.
En el caso de la villa salinera, las obras están en marcha con el objetivo de poder recibir a los primeros turistas el próximo mes de junio. «Es un tipo de turismo que vemos que crece cada año más. No podíamos quedarnos atrás», reconoce Domingo Núñez, alcalde. En municipios del entorno de la Bureba como Briviesca, Cubo, Oña o Frías ya cuentan con amplias áreas en las que acoger autocaravanas, por lo que Poza se ha subido -aunque un poco más tarde que el resto- a esta moda.
Pierre Andre Géiser y Ángeles Azur llegaron desde Málaga a Villangómez y se están recorriendo estas semanas el norte del país. – Foto: Luis López Araico
Actualmente ya recibe visitantes, aunque aparcan en una zona no habilitada para ello. Ahora están ejecutando un moderno complejo con fosa séptica y todas las comodidades con el objetivo de pasar de las 21 plazas iniciales a las 60 en unos meses.
Más del doble de plazas, 45, tienen habilitadas en Covarrubias, donde el área se creó el pasado mandato. «Tiene mucha afluencia, sobre todo en Semana Santa, verano o puentes», reconoce Raúl Gredilla, alcalde, que destaca el impacto en la economía de la villa rachela de estos turistas. Aunque el camping ya dispone de varias plazas, el Ayuntamiento no quiso dejar pasar la oportunidad y creó su propio recinto.
Facilidades. El pasado 1 de agosto abrió al público el área de autocaravanas de Villangómez, un espacio que cuenta con una caseta de servicio en la que los turistas pueden darse una ducha, ir al baño… y próximamente asear su ropa. «Vamos a instalar una lavadora y una secadora industrial», anuncia GonzaloAusín, su alcalde. Sus 13 plazas muchas noches se quedan insuficientes a tenor de la ocupación. «Estar en comunidades especializadas como park4night nos ayuda muchísimo», reconoce. El bar es uno de los negocios que más se beneficia de la llegada de visitantes que, si no fuera por las comodidades del aparcamiento, pasarían de largo. «Da gusto ver gente, vida, niños… es una gozada», precisa Ausín.
En Sargentes de La Lora empezaron con 8 plazas y ahora han doblado hasta las 16. Además, han adaptado el área para atraer a amantes del cicloturismo -que se complementa a las mil maravillas con las autocaravanas- al instalar un servicio de autolavado y una torre de mantenimiento de bicicletas. Unas mesas para comer completan la actuación. En su pedanía de San Andrés de Montearados, con 8 plazas para vehículos, mejorarán los accesos este mismo verano.
Fuente original: www.diariodeburgos.es