Cabañas sostenibles que hablan de familia, tradiciones y monte en Burgos
Las raíces son inamovibles para Héctor Abad. Sobre ellas ha cimentado su proyecto y son también las que le han ayudado a seguir aferrado al suelo, no abandonarlo. Un sueño, con muchos desvelos, que está a punto de ver la luz. El próximo mes de noviembre (ya se pueden reservar desde el día 16) abrirá sus puertas Costa Oxígeno, un complejo turístico en Quintanar de la Sierra formado por cuatro cabañas sostenibles que hablan de familia (llevan el nombre de sus cuatro abuelos), pero también de tradiciones, de naturaleza y del arraigo de su promotor por su tierra. Una escapada rural que promete no dejar indiferente a quien la pruebe.
Hace más de tres años que Abad comenzó a dar los pasos para materializar su idea. Su primera intención fue construirlas en pleno parque natural, cerca de las lagunas de Neila, pero la normativa no se lo permitió. No tiró la toalla y tras tantear otras opciones apostó por levantar su sueño en una parcela donde el casco urbano y el pinar se dan la mano y se escucha el discurrir del Arlanza.
Allí están Lali y Balbino, las cabañas que llevan el nombre de sus abuelos paternos, nacidos en Quintanar de la Sierra; y Marga y Abue, sus abuelos maternos, también vinculados a la localidad ya que veraneaban en ella. «Así es como se conocieron mis padres», explica Abad, que detalla que cada una de las construcciones es diferente, con su propio diseño, además de hacer referencia a la personalidad de sus progenitores. «Aunque todo ello es bastante personal me gustaría que los clientes se sintieran identificados con ellas, bien por el nombre, por la historia o por el propio diseño», confía.
Están preparadas con cerradura inteligente para que el cliente sea autónomo»
Marga es una cabaña adaptada a personas con movilidad reducida. «Mi abuela pasó sus últimos años en silla de ruedas y aunque la normativa no me obligaba decidí crear una para que personas con problemas de movilidad pudieran también disfrutar de ellas. Al tener más espacio es también perfecta para nómadas digitales», relata. Lali es la cabaña más pequeña, la diseñó el hermano de Héctor, arquitecto, y es más acogedora, enfocada a parejas. La mujer que le da nombre reside en Quintanar y pasar más tiempo con ella es otra de las razones detrás de este proyecto.
Balbino es la cabaña que tiene «más identidad propia del pueblo, más pertenencia y que está más ligada a la naturaleza y a los animales», explica el promotor, que cita el pasado como carretero de su progenitor. «Será apta para mascotas, la cocina se ha diseñado en verde, para hacer referencia a los pinos, y sus toallas serán de bambú 100%, más ecológicas que las de algodón», explica.
Las tres disponen de cocina, baño y zona de estar y tienen capacidad para dos personas, con una única cama de 1,80 x 2 metros, mientras la cabaña Abue ofertará entre cinco y seis plazas. «Es la más grande de todas. Tiene un altillo y sofá cama. Está más enfocada a familias grandes o pequeños grupos de amigos».
Mi idea desde el principio ha sido que también aporten beneficio al pueblo»
El complejo se completa con otra pequeña construcción, que hará las funciones de almacén y de recepción, aunque «las cabañas están preparadas con cerradura inteligente para que el cliente sea autónomo tanto en la llegada como en la salida».
Ayudar a la economía local. Que su proyecto repercuta de forma positiva en Quintanar es una de las obsesiones de Héctor Abad. «Sin ese amor por la raíces lo hubiera construido más rápido y barato en otro lugar», confiesa el promotor, que tiene pensado destinar un porcentaje del beneficio de cada cabaña a diferentes asociaciones de la localidad, en este caso que también estén vinculadas con la forma de ser de sus abuelos, para que ese tejido no se pierda.
De igual manera, ha optado por contratar para la ejecución de la obra a profesionales del entorno, también la gestoría y los seguros. «La idea del negocio siempre ha sido poder aportar a la economía local. Obviamente que sea beneficioso para mi, pero también para el pueblo. El medio rural tiene mucho que aportar y mi propósito es ayudar. Por ejemplo, las cabañas tienen una pequeña cocina, pero la intención es que los clientes disfruten de los restaurantes de la zona».
El complejo Costa Oxígeno, que podría crecer con alguna cabaña más en el futuro, supondrá también la creación de empleo, en principio para labores de limpieza y mantenimiento.
Fuente original: www.diariodeburgos.es
