Cereceda, el embalse de Burgos que cambió una comarca

Angelín no recuerda exactamente los años que duraron las obras de construcción de la presa de Cereceda, el canal y la central eléctrica, pero lo que a sus 86 años conserva en su memoria como si fuese hoy es la cantidad de personas que paraban en la venta que por entonces gestionaban sus padres en la carretera que separa Trespaderne de Oña. Era muy pequeño y dicharachero a la par que curioso, una cualidad que le permitía dejar la vergüenza a un lado y hablar con todo pichichi. Obreros, ingenieros, conductores e incluso agentes de la Guardia Civil. Nadie vinculado a la gran obra se le resistía.

Sus padres, Salustiano y Emilia, y sus hermanas elaboraban la comida que después servían a personas que llegaron de todos los puntos del país y Portugal para ganarse la vida mientras él observaba y escuchaba. A veces también hablaba. La cantidad y procedencia de los asalariados resulta a día de hoy difícil de cuantificar -hablan de miles- y todos ellos se asentaron en pueblos de la zona y lograron dinamizar la vida económica y social en un contexto histórico marcado por la posguerra, la reconstrucción y la consolidación del régimen franquista. Un periodo marcado por las dificultades y la escasez de medios mecánicos pero que con un gran esfuerzo lograron sacar adelante el ambicioso proyecto.

Trabajar sobre un río no es sencillo; sin embargo, en poco tiempo se cimentó y levantó una gran estructura en el cauce del Ebro, para la que emplearon miles de metros cúbicos de hormigón. También se movieron otros tantos de toneladas de tierra y roca, especialmente para edificar los 9 kilómetros del canal, de los cuales más de 4 son túneles. «Para trazarlo utilizaron algunas excavadoras, hasta entonces nunca había visto una, el pico y la pala fueron las principales herramientas que emplearon, y la carretilla y las vagonetas empujadas a mano el principal medio de transporte. Eran tiempos duros. En invierno, cuando nevaba en condiciones por encima del metro de altura, transportaban el material en trineos arrastrados por caballos», comenta Angelín (Ángel Alonso de Armiño).

El denominado Aprovechamiento Hidroeléctrico de Trespaderne se compone de estas tres infraestructuras -distribuidas en Oña, Panizares, Cereceda, Tartalés de Cilla y Trespaderne- e Hidroeléctrica Ibérica aprobó el proyecto en 1940 -en 1944 continuó Iberduero, actual Iberdrola- bajo la dirección del ingeniero Pedro Martínez de Artola. Los trabajos finalizaron en 1948 pero la explotación no arrancó hasta 1950. Todo fue posible gracias a la faena diaria de topógrafos, albañiles, mamposteros, encofradores, electricistas, carpinteros, panaderos, listeros, capataces, presos del penal de Valdenoceda…

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Fuente original: www.diariodeburgos.es