Con tan solo 6 meses de vida, el benjamín de la peña Y a mi ke puede que haya visto los mismos capítulos de La abeja Maya que muchos de los integrantes de esta simpática colmena, ninguno. Porque esa serie de dibujos animados se estrenó en 1978 en Televisión Española -no había otra- y ninguno de ellos había nacido. Antes hay que remontarse incluso con Heidi, cuya versión española pudo verse en 1975, por no hablar de la familia Picapiedra, que se asomó a la pequeña pantalla en los 60. Pero algo tendrán cuando, puestos a elegir, generaciones que no tuvieron un contacto directo con ellas se las estudian de arriba abajo para componerse disfraces y carrozas como los que ayer triunfaron en Melgar de Fernamental.
En los 80 llegó Fraggle Rock y propuso a los niños jugar -¡tus problemas déjalos!- en su mundo paralelo de fantasía y diversión, que ayer clavó la peña PK2 para conseguir el primer premio de carrozas. El segundo fue para Érase una vez la vida, otra serie ochentera rescatada por los peñistas de SAS, mientras que el tercero se decidió que quedara desierto.
En la categoría de animación ganó la recreación que Ilegales hizo de la aldea gala de Astérix y Obélix, por delante de Vicky, el vikingo, obra de la Peña La Estampida; y de La Abeja Maya, propuesta de los Y a mí ke, segundo y tercer clasificado respectivamente.
Mucho público siguió el desfile, sobre todo en las zonas de sombra, de las 26 peñas participantes, aunque solo tres compitieron con carroza por los 400, 200 y 100 euros de premio. Animación pusieron todas, algunas como Marabunta, que celebra sus 25 años, con la cantinela de Mochilá, la amiga de Dora, la explorada, por cierto uno de los pocos dibujos de este siglo, junto a Los Increíbles, de Paquipeña, que ambientaron su presentación con un bote de humo rojo. Otros rebuscaron en la Disney Wiki para encontrar un personaje original, como Korta-T con su Marsupilami, bailecito incluido para celebrar sus 20 años de existencia como peña e intentar conquistar al jurado, lo que buscaron también los Déjalo Estar con Super Mario Bros y el dado amarillo, que lanzaron -sin éxito- al balcón municipal para que lo atrapara el alcalde, Raúl Guantes.
Otros tiraron caramelos, los hubo hasta de un ayuntamiento madrileño -se ve que sobraron en alguna cabalgata de Reyes o que algún trabajador veranea en Melgar- y confetis de colores. Todo menos fuegos artificiales, que debido a la prolongación de la alerta por riesgo de incendios forestales al menos hasta el lunes han quedado prohibidos- al igual que en otros municipios que celebran estos días sus fiestas patronales-. La única licencia pirotecnia se le permitió al pequeño Vicky, el vikingo, que con un petardo ‘reventó’ el cofre del tesoro melgarense para repartirlo entre el público marcharse en su carroza de madera y cartón con el resto de la peña La Estampida.
La peña El Cid rescató a David el Gnomo, otra serie ochentera que les vendría bien visionar a nuestros políticos para aprender a cuidar los bosques, se marchó sin dejar rastro de los mocos del troll, como le pidió el jurado, y otros pasaron tan rápido que casi ni se dejaron ver, porque el calor y la sed apretaban ya. Por eso quizás se vio mucho carrito entre el atrezzo de los peñistas, donde la mayoría camuflaba una nevera con algo de líquido para hidratarse.
El público agradeció con muchos aplausos y fotos el esfuerzo de todos los participantes, que en los últimos años han conseguido que este concurso de las fiestas de Melgar de Fernamental suba considerablemente de nivel y ofrezca un espectáculo digno de disfrutar por todos.
En recuerdo de Pepe. La tarde empezó, no obstante, con un minuto de silencio en memoria de José Pérez Infante, Pepe, fallecido en accidente de tráfico en la A-231 el miércoles y por el que las banderas del Ayuntamiento melgarense ondean a media asta. Cientos de personas se congregaron en la plaza para arropar a sus familiares y amigos y honrar su memoria en un día agridulce para el municipio, que no obstante decidió seguir adelante con las fiestas.
Fuente original: www.diariodeburgos.es