Una empresa del sector de la hostelería ha adquirido el castillo medieval de Mazuelo de Muñó, declarado Bien de Interés Cultural, con el objetivo de convertirlo en un pequeño hotel rural y en un espacio para acoger diferentes eventos. Hasta ahora no tenía ningún uso y con este proyecto turístico que se ejecutará próximamente se pretende impulsar a toda la comarca.
El histórico inmueble necesita una inversión importante y está previsto que comiencen pronto las obras, aunque los nuevos propietarios prefieren no ofrecer más detalles por ahora puesto que se encuentran cerrando los detalles de la intervención que se acometerá. Eso sí, según ha sabido este periódico, se llevará a cabo una gran reforma en el interior para poder habilitarlo como un hotel rural donde los clientes se puedan alojar y sientan la magia de dormir en un impresionante castillo. Además, se pretende que sirva para desarrollar eventos que pueden ir desde congresos a bodas.
El anterior propietario del castillo planteó una vivienda de lujo, aunque finalmente no se llegó a realizar y ahora lo ha vendido a una empresa que planea un novedoso proyecto turístico y que puede suponer un verdadero revulsivo para esta pedanía de Estépar y para todo su entorno. Eso sí, no será algo inmediato debido a que se deben realizar numerosas obras para poner el edificio en funcionamiento.
Se encuentra situado junto al casco urbano de la localidad, a escasos 300 metros, y está rodeado de tierras de labor. Por lo tanto, quien se asome a sus ventanas podrá contemplar bonitos campos de cereal y girasol.
Este imponente espacio fue declarado BIC en 1991 y se calcula que la torre se levantó a mediados o finales del siglo XIV. La torre y la casa pertenecieron a la familia Carillo hasta 1466, año en el que fue vendida a Sancho de Rojas, cuya familia fue propietaria del inmueble hasta que en 1545 pasó a manos de Andrés Ortega de Cerezo, según se expone en el informe publicado en el Boletín Oficial de Castilla y León del año en que fue declarado como BIC dicho monumento. Tras pertenecer también al Marqués de Viana y sus descendientes, José Luis de Prado Pacheco llevó a cabo una reconstrucción del interior, inexistente desde que se produjo en él un incendio.
Según recuerdan en este pueblo burgalés, fue alrededor de los años 70 cuando se llevó a cabo esa reforma en el interior del edificio para habilitarlo como vivienda. Posteriormente pasó a otro propietario que planteó desarrollar aquí una lujosa casa, aunque lo cierto es que no se materializó dicho proyecto y que por ello lleva ya años sin actividad.
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Fuente original: www.diariodeburgos.es