Con la casa a cuestas a Sonorama (Aranda, en Burgos)

Encontrar alojamiento en Sonorama Ribera se ha convertido en misión imposible, o casi. Desde hace años, la organización busca soluciones que permitan a los asistentes disponer de un lugar donde quedarse para disfrutar del festival. La suma de varios factores como la poca oferta hotelera y los precios desorbitados han llevado a que quienes vienen  planteen alternativas que mejoren su comodidad y no disparen sus gastos.

Cada vez resulta más común que los sonorámicos elijan la opción de venir en una cámper o una autocaravana y por ello el festival ha creado este año, como novedad, un párking para este tipo de vehículos. Lo ha ubicado en un punto intermedio, entre el centro urbano de la localidad y el recinto ferial, junto a la estación de autobuses. Un espacio muy amplio en el que más allá de poder aparcar o colocar mesas, los campistas tienen a mano los servicios de agua limpia y sucia que funcionan en el disuasorio de la Quinta Julia.

Desde Murcia viene Mariano, uno de los asistentes que estrena doble experiencia. «Nunca había estado en Sonorama ni había viajado en una cámper», relata. Se ha colocado en una zona muy cercana al cámping oficial y justo al lado de Rafa y Umberto, que llegan a Aranda desde Valencia.  «Estuve mirando alojamiento y era imposible. No había oferta y los hoteles estaban completos, así que dije: pues adelante con la cámper», cuenta Rafa. Para él, la mayor ventaja supone la libertad. «Llevas la casa a cuestas y no tienes la necesidad de llegar a un alojamiento».

Mariano, sin embargo, también detecta aspectos mejorables. Después de recorrer la zona destinada a estos vehículos cuenta que decidió cambiar de ubicación. «Yo estuve dando una vuelta y dije: aquí no me quedo ni loco, tiene demasiado polvo», lamenta. Considera que el crecimiento de este tipo de turismo obliga a ampliar los servicios. «Creo que se tiene que preparar mejor. Harían falta más puntos para vaciar aguas negras y coger agua limpia», añade.

A pocos metros descansan cuatro amigas que llegan desde Huelva: Carla, Sian, Holly y Silvia. Para ellas, Sonorama supone una cuenta pendiente. «Es la primera vez que venimos. Teníamos muchas ganas porque este festival siempre ha sido el referente del indie», dicen. Su viaje comenzó en tren hasta Madrid, donde alquilaron una autocaravana para recorrer el último tramo hasta Aranda.

Su decisión también está condicionada por el alojamiento. «Nos comentaron que era muy difícil encontrar pisos y esa opción casi ni la contemplamos», aseveran. Además, reconocen que el cámping ya no encaja con su forma de viajar. «Lo vemos un poco para gente más joven, sobre todo por el calor y la aglomeración», bromean.

La autocaravana les ofrece una comodidad que valoran especialmente. «Llevamos cocina, baño… eso es una ventaja enorme respecto al cámping». Llegaron con un día de antelación para asegurarse un buen lugar donde estacionar. «Hemos buscado la sombra y estamos súper bien», aseguran.

El mismo argumento se repite entre Alba, Luis, Silvia, Rubén, Gema y Gonzalo, un grupo llegado desde Zaragoza y Bilbao. Su viaje también comenzó condicionado por la falta de alojamientos. «Todo esto viene porque era inviable encontrar o alquilar un apartamento». La solución pasaba por alquilar una autocaravana y convertir el trayecto en parte de las vacaciones.

Reconocen que el espacio habilitado cumple su función, aunque todavía tiene margen de mejora. «Sí que hay mucho polvo. De hecho, nos hemos tenido que comprar una lona para hacernos nuestra zona de jardín». Aun así, creen que la experiencia compensa. «Alquilar una autocaravana nos ha salido mucho más barato que un piso o un hotel», explican.

(Más información y fotografías sobre este tema y sobre la actualidad musical, en seis páginas en la edición impresa de este jueves de Diario de Burgos o aquí)

Fuente original: www.diariodeburgos.es