Otro hito conseguido en la mayor cavidad sumergida del mundo. La campaña de exploración en el Pozo Azul de Covanera no ha logrado llegar a la punta (el extremo) por las condiciones de visibilidad que presentó el agua durante las primeras semanas, lo que retrasó las inmersiones y dejó sin tiempo de acometer los diez días planteados parar recorrer los casi 14 kilómetros conocidos. Sin embargo ha conseguido otro de sus objetivos: comunicarse y geoposicionar con precisión Tipperary (la burbuja tras el segundo sifón o tramo completamente sumergido) y geolocalizar en el exterior Razor I, ubicado tras el tercer sifón, a más de 9 kilómetros, algo que no se había hecho hasta ahora.
«Posicionar estas zonas se hace por una cuestión de conocimiento. Es un paso más para tener claro por dónde va la cavidad. Y, bueno, quién sabe si algún día podremos encontrar otra entrada», apunta Eliseo Belzunce sobre uno de los objetivos de Pozo Azul Project, el equipo que lidera Jason Mallinson.
Hasta Razor l solo han llegado dos espeleobuceadores de los tres que emprendieron el lunes la inmersión de tres días en la cueva: el inglés Chris Yewell y el navarro Eliseo Belzunce. El australiano Craig Challen tuvo que quedarse a medio camino por un problema con las botellas de oxígeno.
Durante la mañana hubo mucho movimiento de espeleobuceadores y visitantes. – Foto: Luis López Araico
Me quedo con la pena de no llegar al sexto sifón, y con la alegría de hacerlo hasta Razor»
En Tipperary, ya lo hemos dicho alguna vez, ha estado menos gente que en la Luna. Este año Yewell y Belzunce se han sumado a ese reducido grupo yendo un ‘poco’ más allá. «La ruta está marcada, pero hay muy poca información porque son muy pocos los que lo han recorrido. Por eso es una aventura mayor que adentrarse en otras cuevas», resume Belzunce, que ha terminado «agotado pero a gusto». «Es absolutamente espectacular. Es la más grande que he visto y tiene tramos preciosos, con curvas muy bonitas, muchas playas, meandros, laminadores…, o sea, toda la gama de formaciones que te puedes encontrar en la espeleología».
Como resumen de una campaña que pasará a la historia por ser la primera con un español más allá de Tipperary, Belzunce se queda «con la pena de no haber llegado al sexto sifón y con la alegría de llegar hasta Razor I y haberlo posicionado, algo también muy interesante».
La geolocalización es un paso más para tener claro por dónde va la cavidad.Quizá encontremos algún día otra entrada»
A las cuatro de la tarde de ayer los espeleobuceadores se asomaron al exterior del Pozo Azul como si fueran extraterrestres. Mientras algunos osados visitantes se bañaban (el agua está siempre a 11 grados), otros miraban estupefactos toda esa equipación: botellas, torpedos, reguladores, focos, linternas, cascos, válvulas de rebreather y cien cosas más que fueron aflorando entre 8 personas: los 3 que estuvieron 3 días dentro de la cueva y otros 5 que entraron hasta La Burbuja para ayudarles a portearlo.
Fuente original: www.diariodeburgos.es