El arroyo Valdejaramillo, afluente del río Valparaíso, presenta desde hace unos días un color marrón oscuro acompañado de un fuerte olor a escasos metros de una granja porcina del término de Villaespasa. La situación no deja lugar a dudas, un nuevo vertido de purines que ya ha sido denunciado por los agentes de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, que también han dado traslado del mismo al Seprona de la Guardia Civil y a la Confederación Hidrográfica del Duero, entidad de la que un técnico se ha desplazado hasta el lugar para conocer sobre el terreno el alcance de esta reciente evacuación.
Al parecer, la finca donde el ganadero vierte con una cuba los residuos de los animales procedente de la explotación de cerdos está colmatada por superar la cantidad que puede soportar, lo que ha provocado que los purines se desborden y acaben directamente en el agua de este arroyo, que linda con la finca. En este caso, desde Medio Ambiente explican que siempre se debe guardar unos metros de distancia a la hora de evacuar purines cuando hay cauces de agua cerca, medida que supuestamente el ganadero no ha respetado.
En numerosas ocasiones el servicio territorial de Medio Ambiente ha iniciado los trámites de denuncia al considerar irregulares las prácticas de gestión de los residuos ganaderos por parte del dueño de esta explotación, pero en este caso preocupan especialmente sus consecuencias medioambientales, ya que los excrementos de los animales están llegando al río Valparaíso.
Este tipo de praxis no permitidas, el ganadero debe gestionar sus residuos de forma que provoque la menor contaminación posible, afectan a la salubridad de las aguas del entorno y pueden provocar que no sean aptas para el consumo. De eso sabe Juan Carlos Gutiérrez, alcalde de Cascajares de la Sierra, localidad que limita con Villaespasa. Se vio obligado a precintar en junio del 2025 el manantial que abastece de agua al municipio, el conocido como Fuente la Tripa, tras haber denunciado un vertido de purines a 700 metros del pozo y comprobar mediante análisis su contaminación.
La ‘broma’ le ha costado al Ayuntamiento más de 4.000 euros, dinero que se ha gastado para suministrar agua procedente de un sondeo durante meses, hasta que el contraanálisis ofreció resultados favorables.
La proximidad de esta granja, y su gestión, trae de cabeza a los regidores de pueblos como Cascajares, Jaramillo Quemado y Hortigüela, por esas consecuencias directas sobre sus reservas de agua, e incluso han aprobado sus propias ordenanzas en materia de gestión de residuos, no así el Ayuntamiento de Villaespasa, al que tachan de «impasible» ante la manera de proceder del ganadero, al que se le ha denunciado en numerosas ocasiones, por estar colmatadas sus balsas y desbordarse a camino y arroyos o por hacer vertidos donde no lo tiene permitido, fuera de las fincas autorizadas para ello.
En concreto, hace un año, la Confederación Hidrográfica del Duero le abrió un expediente sancionador «por hechos relativos a las malas prácticas y los vertidos de residuos ganaderos al dominio público hidrográfico» a raíz de las denuncias presentadas ante el organismo de cuenca por el Seprona de la Guardia Civil y por el Servicio Territorial de Medio Ambiente durante varias semanas de principios del año pasado.
Fuente original: www.diariodeburgos.es