Las quejas recurrentes de los conductores que atraviesan la variante de Salas de los Infantes están cerca de empezar a ser historia. El Ministerio de Transportes acaba de adjudicar los trabajos de reconstrucción total del firme, ejecución del drenaje subterráneo y mejora del superficial a lo largo de los 3 kilómetros de N-234 que permiten salvar el paso por la ciudad milenaria.
Tras años de demanda por parte de sus vecinos y de todos los habitantes de la Demanda, la Dirección General de Carreteras ha asignado un contrato que, además, ahorrará medio millón de euros a las arcas estatales. La inversión de 6,8 millones de euros (con IVA) por la que salió a licitación esta obra se quedará finalmente en 6,3 millones, ya que la UTE formada por ACSA Obras e Infraestructuras y Construcciones Beltrán Moñux ha rebajado en un 9% el presupuesto.
La asignación del encargo se oficializó el martes, mientras que ahora las compañías deberán completar todos los trámites administrativos previos a la firma del contrato. Cuando este se formalice, arrancará un periodo de ejecución de los trabajos de 22 meses, 8 más de los inicialmente previstos por el Ministerio de Transportes. Y es que el proyecto aprobado en junio de 2024 contemplaba un plazo para completar las obras de 14 meses, mientras que en el pliego de condiciones para adjudicarlas esta cantidad subió hasta los 22. ¿La razón de este cambio, que dificultará la circulación por este tramo? Una resolución complementaria firmada por el director general de Carreteras, Juan Pedro Fernández Palomino, en julio del año pasado, por la que se decidió aprobar un nuevo plan de obras «que atiende a la disponibilidad presupuestaria actual y a la posible fecha de inicio» de las mismas, reza el documento por toda explicación.
Sea como fuere, no será hasta la primavera de 2028 cuando por fin los 3 kilómetros de variante luzcan como nuevos y dejen atrás los continuos problemas con el asfalto o con las inundaciones. Pese a las reiteradas denuncias de los conductores, no fue hasta enero de 2021 cuando se cursó la orden de estudio para la reconstrucción de un tramo inaugurado en octubre de 2007. El propio Ministerio reconocía en el proyecto que este trazado «ha sufrido numerosas irregularidades y deformaciones en su rasante, fundamentalmente debido a su drenaje y a la acumulación de agua en toda la base y explanada». Pese a la actuación realizada en 2019, el asfalto está plagado de hundimientos, blandones y deformaciones que han obligado a limitar la velocidad de circulación para prevenir siniestros en demasiadas ocasiones.
Fuente original: www.diariodeburgos.es