El atractivo de los campos de lavanda llena en julio las casas rurales de Caleruega

Los campos de lavanda de Caleruega ya lucen en su máximo esplendor. Si los cerezos en flor del valle del Jerte o el famoso hanami japonés triunfan como reclamos turísticos, en este municipio de la Ribera del Duero ganan atractivo, año a año, con el púrpura de unas flores que han dado fama mundial a la Provenza francesa. Fascinados por estos vivos colores, decenas de turistas se acercan cada día hasta la localidad calerogana para fotografiarse en ellos, sobre todo al atardecer. Y eso también se nota en las casas rurales, llenas desde hace meses para el festival que celebrarán del 11 al 13 de julio. 

«Los alojamientos están reservados desde hace medio año, sobre todo por personas que vienen de Madrid, el País Vasco y también de Castilla y León», asegura José Ignacio Delgado, que gestiona una casa rural en Caleruega, donde suman alrededor de 150 plazas entre los distintos establecimientos y el convento. En esta misma línea se expresa Felisa Peña, gerente de tres casas rurales, con una capacidad total para 30 huéspedes: «El fin de semana del festival está lleno y más que lo estaría de haber más espacio. Ha preguntado mucha gente y todavía estos días he recibido bastantes llamadas, pero las casas llevan mucho tiempo reservadas». Al final, como remarca Peña, la lavanda representa «un atractivo más para la Ribera del Duero y para atraer a más turistas. Todo suma».  

Según Delgado, durante estos días el ir y venir de coches por los campos de lavanda de Caleruega es una constante, sobre todo, en el ocaso. Aunque también hay quienes aprovechan por la mañana para disfrutar de las 220 hectáreas de este cultivo que suman en el municipio, repartidas por distintas zonas. «El miércoles por la mañana ya había tres furgonetas y otros cuatro coches. Y al atardecer se pone a tope, con 20 o 30 vehículos», detalla, al tiempo que precisa que la lavanda «ya ha explosionado y está espectacular». Ese movimiento, según apunta Delgado, también «se nota en los bares, en los restaurantes, la gasolinera o las piscinas. Hay impacto (económico) y eso en el mes de julio se agradece», puesto que luego en agosto, con las fiestas patronales y quienes visitan el municipio para disfrutar de sus vacaciones, «es exagerado».  

Al margen de la lavanda, Felisa Peña destaca que la zona cuenta con un patrimonio que bien merece una visita. De hecho, asegura que a todos los grupos que se alojan en sus casas rurales les recomienda visitar el Monasterio de Santo Domingo de Guzmán, el teatro romano de Clunia o Peñaranda de Duero. También destaca que el circuito de velocidad Kotarr, en Tubilla del Lago, «da mucha vida a la zona», con aficionados del motor que llegan de toda España.  

Para este fin de semana, Caleruega ha diseñado un cartel que incluye talleres medioambientales con la Fundación Oxígeno, paseos guiados por los campos de lavanda y varios conciertos, entre ellos, de Embusteros, La Regadera y Travis Birds, además de un mercado de artesanía.

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Fuente original: www.diariodeburgos.es