El campo de Burgos pide concretar por pueblos el riesgo de incendio

El campo burgalés ha solicitado a la Junta de Castilla y León que cambie el protocolo a la hora de implantar restricciones para cosechar. La UCCL y Asaja han transmitido en el Consejo Agrario que, en caso de ser necesario llevar a cabo prohibiciones por riesgo de incendio, se delimite por pueblos. «No queremos que se haga por comunidades, provincias o comarcas, igual en unos sitios no se puede y en otros las circunstancias sí lo permiten», argumentan.

David Martínez, presidente de Asaja, manifiesta que uno de los aspectos clave a la hora de establecer prohibiciones en la cosecha debe ser que se cumplan las temperaturas que se anuncian. «No puede ser que alerten de una ola de calor y luego en muchos municipios no se cumpla esa predicción, tiene que ir vinculado. Si en mi pueblo hace 25 grados, pues podré cosechar», asegura. Así, cree que con estas medidas el perjuicio para los agricultores resultará menor.

En esa misma línea se expresa Susana Pardo, presidenta de la UCCL, que confía en que desde la administración regional escuchen sus peticiones. En este caso, ambas organizaciones agrarias coinciden en sus reivindicaciones. Además, Pardo menciona la necesidad de diseñar una aplicación móvil, «como la que ya tienen otras comunidades autónomas», con el objetivo de que las alertas les lleguen directamente a sus teléfonos y puedan estar informados con antelación.

Los agricultores son conscientes de los riesgos, pero lo que se pretende es que las decisiones se tomen con coherencia y comprobando que existe ese peligro de incendio. Como menciona Pardo, para imponer restricciones se deben dar «todos» esos parámetros marcados de 30 grados de temperatura, humedad relativa inferior al 30 % y vientos por encima de 30 km/h.

Mientras, Martínez también expone que se ha pedido crear «cortafuegos en los montes, dentro de los montes y no quitando terrenos de las fincas» y asegura que siempre se llega a esta época con el mismo problema. La cosecha de cereal ya ha arrancado en unos cuantos municipios, principalmente de las comarcas de Odra-Pisuerga, Arlanza y Ribera. Será una campaña «mala», pero al menos se confía en poder recoger la cebada y el trigo con la mayor normalidad.

Por otro lado, la fauna salvaje se ha convertido en un quebradero de cabeza para los agricultores burgaleses y cada año hablan de pérdidas millonarias como consecuencia de los destrozos que sufren en sus explotaciones. Los conejos y las palomas están causando los mayores daños y por ello este tema se volvió a convertir en una de las cuestiones centrales en la sesión anual del Consejo Agrario en la que participaron el delegado territorial de la Junta de Castilla y León, Roberto Saiz, y el jefe de servicio de Agricultura, Juan José Busto.

Fuente original: www.diariodeburgos.es