El cura que atiende a más de 50 pueblos en el Valle de Mena, en Burgos

Ramón Gómez Ruiz recorre una media de 50.000 kilómetros al año con su coche, la mayoría por el extenso Valle de Mena. Desde septiembre es el único sacerdote del municipio con más de 50 poblaciones a su cargo. Hasta entonces contaba con el apoyo del vicario Edwing Anaya, pero la crisis de vocaciones y el saldo negativo entre los sacerdotes fallecidos y las ordenaciones ha provocado que un municipio que llegó a contar con tres curas hace unos quince años, ahora tenga solo con uno. Con el verano se multiplican las fiestas y las celebraciones. Por ello, acaba de pedir a todas las pedanías que le remitan ya las fechas en que desean celebrar misa en honor a sus patronos. La organización es clave para que la vida litúrgica y pastoral menesa se mantengan a flote, aunque el párroco pide «comprensión».

De esta situación, saca una lectura positiva, que «ha servido para que más gente se implique en la vida de las parroquias». Se refiere a sus cuatro salvadores, los ministros que celebran la Palabra de Dios. Ya contaba con Teo y Miguel Ángel, pero en septiembre se sumaron Rubén y Antonio. «La campaña de Todos los Santos es muy intensa», describe. Ese día entre los cinco visitaron casi 50 pueblos. Otras veces le apoyan sacerdotes, como Luis, que llega desde la parroquia de Villarcayo; Francisco, que antes atendía Balmaseda y ahora Baracaldo;y también lo hacía Alejandro, mientras estuvo en Espinosa. «Hemos superado el planteamiento fronterizo», explica, al llamar la atención que le apoyen compañeros de las Diócesis de Burgos y de Vizcaya, además de los que le envía en ocasiones la de Santander, de la que depende el Valle de Mena.

En la mañana de ayer celebró la misa de San José en la parroquia de Nuestra Señora de las Altices de Villasana, en la residencia de Villasana y en el Santuario de Nuestra Señora de Cantonad, por la mañana. Por la tarde aún le quedaba Orrantia. El Valle de Mena es el primer destino de esta sacerdote cántabro que encontró el camino de la fe en la parroquia del Santo Cristo de Maliaño. Tras su paso por el Seminario de Corbán, llegó al Valle de Mena como diácono en diciembre de 2021. Se ordenó sacerdote en julio de 2022 y en agosto ya ejercía como sacerdote en Mena con 25 años. Primero acompañó a Juan Jaramillo y después a Marcel Lucaci.

(El reportaje completo, en la edición impresa de este viernes de Diario de Burgos o aquí)

Fuente original: www.diariodeburgos.es