Sin tener aún conocimiento del alcance de los daños materiales que la crecida del Duero ha provocado a su paso por la cuenca burgalesa, el Ayuntamiento de Aranda ha anunciado que solicitará la declaración de zona gravemente afectada o catastrófica. Por su parte, el Monasterio de La Vid ha comenzado la limpieza del barro que ha dejado el agua tras las inundaciones que sufrieron el domingo, a través de la cocina, y que llegó a alcanzar los cuarenta centímetros en puntos como la iglesia o la sacristía.
Más allá de las evaluaciones que Aranda realizará una vez el río vuelva a su cauce, el Consistorio ya ha pedido a los vecinos de la zona afectada que periten los desperfectos sufridos por la crecida para poder incluirlos en la petición de zona catastrófica que hará llegar al gobierno regional.
«Vamos a proceder a una valoración de todos los daños y haremos una cuantificación económica», explica Antonio Linaje, alcalde de la localidad, quien subraya que ya hay constancia de problemas en instalaciones del servicio de aguas y en los colectores. Además, añade que se prevén más desperfectos en mobiliario urbano y parques.
Por el momento, el Ayuntamiento asegura que se mantendrá activado el nivel 1 de emergencia por inundaciones y advierte de que aún puede haber más crecidas. «Tenemos que ser precavidos, pueden producirse nuevas inundaciones. Mantendremos la guardia el tiempo que sea necesario», apunta el primer edil.
Entre las medidas tomadas para minimizar nuevos daños, Aranda ha colocado barreras de hormigón y sacos de arena a modo de diques en la avenida del Espolón. A su vez, los bomberos han cortado varias ramas de los chopos de la ribera para evitar que pudieran caerse. «Con el viento y la corriente del río no sabemos como están los árboles, por lo que debemos ser cautelosos», advierte el concejal de Seguridad Ciudadana, Juan Manuel Martín.
En cuanto a los desalojos de los edificios cercanos a la zona de El Barriles, el Ayuntamiento explica que tras evaluar la situación se dio a los vecinos afectados la posibilidad de permanecer en sus casas puesto que no existía peligro real en las viviendas. Sin embargo, como medida preventiva, desde que las primeras crecidas alcanzaron el casco urbano, el Consistorio procedió a preparar el albergue municipal para dar la opción de realojo, aunque, finalmente, no fue necesario.
La Vid se ha convertido en una de las localidades más afectadas por la crecida del río Duero. El Monasterio de Santa María, que amanecía completamente anegado el domingo, ha recibido la ayuda de bomberos de Aranda para sacar mediante bombas toda el agua que se había introducido en el edificio, que lo había hecho a través de la cocina, que supone el punto más bajo del complejo.
El prior, Agustín Alcalde, explica que el agua se ha ido retirando gradualmente de los diferentes espacios y que la prioridad una vez se elimine completamente de las estancias inundadas será limpiarlas a la mayor brevedad posible para evitar que queden marcas en las piedras. «Ahora hay barro y limo y habrá que quitarlo», apunta.
Alcalde relata que durante la noche del sábado, cuando comenzó a filtrarse el agua, tanto los monjes como el encargado de mantenimiento, comenzaron a colocar mantas en las puertas para evitar que el agua se extendiese por todo el piso inferior. Sin embargo, la inundación llegó hasta varios puntos del edificio, incluida la iglesia y la sacristía.
Según cuenta el prior del Monasterio de La Vid, no se conoce una crecida de estas características desde finales del siglo XIX. «Tenemos una marca de aproximadamente medio metro que indica hasta donde llegó el agua en 1880», cuenta y añade que lo que sí les ha ocurrido en varios ocasiones ha sido la llegada de agua en los alrededores del edificio.
Por su parte, el pueblo ha podido protegerse de la crecida gracias a la rápida acción de los vecinos que el sábado reforzaron un antiguo dique que separa el río del núcleo urbano. «Durante el fin de semana lo hicimos gracias a tractores de gente del pueblo y de El Lagar que nos ayudaron. Ahora ya hemos pedido a una empresa que lo realice de forma profesional», indica Alberto Iglesias, alcalde pedáneo.
Fuente original: www.diariodeburgos.es