El oso vuelve por primavera al norte de la provincia de Burgos

Las colmenas de Jesús María Sainz Maza ya sufrieron un ataque en los montes de la Engaña en mayo de 2024. Entonces los daños fueron escasos y este apicultor profesional, que entonces no reclamó una compensación económica, pensó que una alimaña se había dado un festín con su miel. En realidad, se trataba del primer ejemplar de macho joven de oso, de entre 3 y 5 años, que iniciaba un viaje para explorar las Merindades. En la primavera de 2025, el mismo plantígrado u otro regresó a la comarca. En la tercera incursión del oso en el norte de la provincia, se ha vuelto a detener en las deliciosas colmenas que Sainz Maza cría en la Engaña y el pasado día 6 los agentes medioambientales certificaban su primer ataque de la temporada. Ocurrió muy cerca del túnel de la Engaña en terrenos de la Merindad de Sotoscueva.

«Dejó los cuadros limpios de miel y de crías», afirmó ayer a DB este profesional que perdió 13 colmenas en, al menos, dos incursiones del oso. Un compañero de profesión le alertó de los daños y de inmediato acudió a comprobarlos. Al día siguiente cuando regresó ya para instalar el pastor eléctrico, de nuevo el animal había vuelto a su restaurante particular. En total, se comió la producción de 13 colmenas, por lo que el profesional solicitará la compensación de estos daños a la Junta de Castilla y León.

La Merindad de Sotoscueva, la Merindad de Valdeporres, Valle de Valdebezana o el Alfoz de Bricia son  los municipios donde en los dos pasados años se han certificado ataques del oso a colmenares. La mayor perjudicada en la campaña de 2024 fue Ariadna Nava, a quienes el oso devoró 30 colmenas en varios emplazamientos cercanos a la localidad de Quisicedo (Sotoscueva) ya en junio.

El pasado sábado, técnicos de la Sección de Espacios Naturales de la Junta de Castilla y León ofrecieron en la Casa del Parque de Ojo Guareña una jornada formativa sobre la prevención de los daños de oso en explotaciones apícolas. Solo la colocación de pastores eléctricos protege las colmenas, pero los profesionales del sector demandaron sin éxito un sistema de alertas que les informe de las zonas donde se va localizando al animal. Esta petición les ayudaría a proteger los colmenares más cercanos al itinerario que recorre el oso y que es un patrón bastante similar cada temporada, porque estos animales siguen el rastro de los que les precedieron el año anterior, si fueron otros distintos, o bien su propio rastro.

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Fuente original: www.diariodeburgos.es